Respuesta al mito
Contrario a lo que a veces se afirma, Rosa Parks no llegó tarde a su casa el 1 de diciembre de 1955.
En esa época vivía a solo unas cuadras de su lugar de trabajo. Después de su jornada laboral, solía caminar a casa, un trayecto que le tomaba entre 10 y 15 minutos.
Por lo tanto, su llegada a domicilio siempre fue puntual, sin retrasos significativos.