En la época victoriana los niños disponían de numerosas formas de divertirse, pese a la ausencia de tecnología moderna y juguetes fabricados en masa. Su imaginación y creatividad les permitían disfrutar de actividades al aire libre, juegos de mesa, lecturas y manualidades.
1. Juegos al aire libre
Gran parte del tiempo se dedicaba a jugar fuera de casa. Entre los pasatiempos más populares estaban el rounders (un juego de bate y pelota similar al béisbol), el cricket, la cuerda, los canicas, el hula‑hula y el pilla‑pilla.
2. Juguetes
Los juguetes victorianos eran más simples que los actuales, pero igual de apreciados. Entre ellos se encontraban muñecas, bloques de madera, soldados de juguete, caballitos mecedores, rompecabezas y caleidoscopios.
3. Lectura
La lectura era una actividad muy querida. Muchas familias suscribían revistas infantiles y los clásicos como Alicia en el País de las Maravillas, El libro de la selva y La isla del tesoro eran leídos con avidez.
4. Paseos por la naturaleza
Explorar el entorno natural resultaba fascinante. Los niños realizaban excursiones, recogían flores, observaban insectos y aves, y disfrutaban del aire libre.
5. Artes y manualidades
Se fomentaba la creatividad mediante la pintura, el dibujo, el bordado, las manualidades con papel y otros proyectos artísticos.
6. Juegos de mesa y rompecabezas
Dentro de casa eran habituales el ajedrez, las damas y el dominó. También se divertían resolviendo acertijos y rompecabezas.
7. Parques y jardines públicos
Las ciudades victorianas contaban con parques y jardines donde niños y familias pasaban el tiempo. Estos espacios solían disponer de columpios, toboganes y áreas de juego.
8. Cuentacuentos y canciones
Las noches familiares estaban llenas de relatos y cantos. Se leían en voz alta libros o cuentos tradicionales y se cantaban rimas y juegos de manos.
9. Juguetes improvisados
Los niños eran ingeniosos y utilizaban materiales naturales para crear sus propios juguetes: muñecas de hojas y ramitas, fuertes y guaridas hechas con ramas y mantas.
10. Museos y exposiciones
Los museos organizaban exhibiciones y eventos dirigidos a los más pequeños, con demostraciones científicas, pantallas interactivas y juegos educativos.
En resumen, los niños victorianos hallaban alegría en placeres sencillos y se entretenían con actividades que estimulaban su imaginación, creatividad y sociabilidad.