Centro de recepción de Birkenau
Eliezer y su padre son separados de sus familias, despojados de sus pertenencias y conducidos a un abarrotado coche de ganado. Durante el trayecto, muchos prisioneros mueren por asfixia, hambre o enfermedad.
Auschwitz
Al llegar, deben pasar por una cruda selección: los aptos para el trabajo son enviados al campo de trabajo de Buna, mientras que los considerados incapaces son enviados a las cámaras de gas. Padre e hijo son asignados a Buna.
Campo de trabajo de Buna
En Buna, trabajan largas jornadas bajo condiciones extremas. La desnutrición y el agotamiento son constantes, y son testigos de la muerte de miles de prisioneros. La relación entre Eliezer y su padre se tensa bajo el peso del horror.
Aunque la situación es desesperada, encuentran momentos de esperanza y coraje, apoyándose mutuamente y extrayendo fuerza de su presencia.
Al final, el padre de Eliezer sucumbe a la disentería y al hambre, falleciendo pocos días antes de la liberación del campo. Eliezer queda devastado y cargado de culpa, pero también comprende que la muerte de su padre le ha brindado la determinación necesaria para sobrevivir.