Historia de Asia

El origen de la humanidad y los inicios de la cultura japonesa hace más de 10 000 años

Los ancestros humanos aparecen al final del período Terciario, hace unos 5 millones de años. Se cree que, tras largas etapas evolutivas, hace decenas de miles de años surgieron los primeros homínidos anatómicamente modernos.

Estos grupos comenzaron a cazar y recolectar animales y plantas silvestres; con el tiempo cultivaron alimentos y domesticaron animales. El desarrollo de la agricultura y la ganadería dio origen a las primeras sociedades humanas.

Alrededor del 7000 a.C., en el Creciente Fértil (Mesopotamia y Egipto) la agricultura y la ganadería se expandieron rápidamente. Bajo poderosos reyes se construyeron grandes estructuras como pirámides y templos, y se inventaron sistemas de escritura como los jeroglíficos y la cuneiforme.

La cultura agrícola se difundió de Europa a China y a lo largo de Eurasia; en unos 4 000 años florecieron las civilizaciones grecorromanas en occidente y las tradiciones Han e india en oriente, conectadas por la Ruta de la Seda.

Posteriormente, las migraciones de los pueblos germánicos provocaron la caída del Imperio Romano, mientras que en Oriente el Imperio Han se fragmentó y dio paso al periodo de los Dieciséis Reinos. En Europa surgió el feudalismo cristiano bajo el reino franco; en Asia, la dinastía Sui‑Tang unificó gran parte del continente y su cultura pasó a la dinastía Song.

En respuesta a estos cambios globales, el archipiélago japonés pasó del Paleolítico al periodo Jōmon, adoptó la cultura agrícola de China y Corea, y creó la cultura Yayoi, sentando las bases de la nación japonesa.

El comienzo de los japoneses

Los primeros restos humanos encontrados en Japón incluyen al Hamanaka Man (Prefectura de Shizuoka) y al Minatogawa Man (Prefectura de Okinawa). Estos esqueletos pertenecen a poblaciones tempranas que probablemente compartían rasgos con los humanos de Liujiang, en el sur de China, y dieron origen a los pueblos Jōmon.

Se estima que entre 40 000 y 30 000 años atrás grupos de humanos llegaron al archipiélago desde el sudeste asiático, convirtiéndose en los ancestros de los Jōmon. Más tarde, poblaciones adaptadas a climas fríos de Siberia se mezclaron con los Jōmon, formando la base genética del japonés moderno.

Paleolítico‑Neolítico en Japón

Durante el Paleolítico los habitantes utilizaban herramientas de piedra tallada; en el Neolítico aparecieron utensilios más sofisticados y la cerámica. Hasta hace poco se pensaba que Japón carecía de un periodo paleolítico, pero los yacimientos de Iwajuku (Prefectura de Gunma) demostraron la existencia de una cultura paleolítica temprana.

Los grupos de esta época vivían como cazadores‑recolectores, empleando puntas de piedra, cuchillos y lanzas de madera con puntas de piedra para cazar animales como el mamut de Naumann, ciervos y alces. Se desplazaban en chozas tipo tienda para seguir a sus presas, habitando en unidades familiares de aproximadamente diez personas.

Al final del Paleolítico llegaron microlitos procedentes de Siberia, introduciendo nuevas técnicas líticas.

  • Reducción lítica y estilo de vida cazador‑recolector.
  • Yacimiento representativo: Ruinas de Iwajuku.

El inicio de la cultura Jōmon

Hace unos 10 000 años, al final del Holoceno, el aumento del nivel del mar completó la configuración del archipiélago japonés y el clima se acercó al actual. Estos cambios ambientales favorecieron el desarrollo de la cultura Jōmon, caracterizada por la caza con arco y flecha de animales de tamaño pequeño y medio, y por la producción de cerámica y herramientas de piedra.

La cerámica Jōmon se distingue por sus decoraciones en forma de cordón (de ahí su nombre, que significa “marca de cuerda”), y por ser gruesa, de color marrón y cocida a bajas temperaturas.

El periodo Jōmon se divide en seis fases: incipiente, temprano, medio, tardío y final. Abarca aproximadamente desde hace 13 000 años hasta el siglo IV a.C., una duración mucho mayor que la de la mayoría de los periodos históricos japoneses.

Durante la primera mitad del Jōmon, la población aseguraba su alimentación mediante la recolección de castañas, nueces, acorns y tubérculos, así como la gestión y expansión de bosques de castaña y el cultivo incipiente de legumbres. Ya aparecen indicios de cultivos como arroz, trigo, mijo y mijo japonés, precursores de la agricultura Yayoi.

El aumento del nivel del mar creó numerosas bahías y calas, impulsando la pesca. En los montículos de conchas se hallaron anzuelos, arpones, pesos de piedra y evidencias de redes de pesca, además de canoas talladas que demuestran la navegación marítima en islas como Izu Ōshima y Hachijō-jima.

La diversificación de la dieta (mariscos, frutos de montaña) favoreció asentamientos más permanentes. Las viviendas típicas eran casa de pozo (pit‑house) excavada en el suelo y cubiertas con techo de madera y paja. También se construyeron pozos de almacenamiento y cementerios, y surgieron estructuras comunales que albergaban a 20‑30 personas.

El sitio arqueológico de Sannai‑Maruyama (Prefectura de Aomori) es uno de los ejemplos más emblemáticos del Jōmon y está inscrito como Patrimonio de la Humanidad.

  • Modo de vida: cazador‑recolector con incipiente agricultura.
  • Armas principales: arco y flecha.
  • Herramientas: piedra y cerámica; viviendas tipo pit‑house.
  • Yacimiento más famoso: Sannai‑Maruyama.

Los Jōmon veneraban los fenómenos naturales y los objetos inanimados, practicando un animismo que se reflejaba en figurillas de arcilla y bastones de piedra utilizados en ceremonias. También se conoce la costumbre de extracción dental en adultos y la sepultura de los muertos, lo que indica ya una cierta reverencia por los fallecidos.