Ascenso y caída del Imperio Vijayanagara
El Imperio Vijayanagara (siglos XIV‑XVI) se desarrolló en un contexto de guerras continuas con los reinos vecinos, sobre todo los sultanatos de Bahmani y los gobernantes de Odisha. Los monarcas Vijayanagara modificaron constantemente la estructura del Estado para responder a las necesidades militares, económicas y sociales, creando un sistema administrativo eficiente que favoreció la prosperidad general. Viajeros extranjeros como Niccolò Conti, Abdur Razzaq y Domingo Pío describieron la ciudad como una de las más ricas del mundo.
Sistema administrativo
Administración central
El gobierno era monárquico; el rey, llamado Rai, gobernaba en nombre del dios Virupaksha. Su autoridad estaba limitada por un Consejo Real, corporaciones comerciales, instituciones religiosas y autoridades locales. Los ministros, denominados nayam o nayak, jugaban un papel clave en la sucesión y en la toma de decisiones.
Los reyes se guiaban por el ideal expuesto en el texto Amuktamalyada de Krishna Deva Raya: la justicia debía basarse en la religión, pero también en el bienestar de los súbditos. El monarca debía proteger a todas las religiones y promover la agricultura, el comercio y la industria.
Sucesión y coronación
La sucesión era mayoritariamente hereditaria, aunque el rey podía designar a un heredero cuando el príncipe era menor o inadecuado. La coronación incluía juramentos de lealtad y ceremonias solemnes, a menudo en templos como Tirupati.
Consejos y ministerios
El Consejo Real asistía al rey y controlaba sus decisiones. El Consejo de Ministros estaba formado por unos veinte miembros de la élite brahmán‑kshatriya‑vaishya, similar al consejo descrito por Kautilya. El presidente del consejo, llamado Mahapradhan o Pradhan, equivalía al primer ministro.
El secretariado central, llamado Diwankhana, estaba a cargo del Raisam (secretario) y el Karnikam (contable). El cargo de Dandanayaka designaba al jefe de administración y a veces también al comandante militar.
Administración provincial
El imperio se dividió en provincias (mandalas o states). Cada provincia era gobernada por un noble o un Amar‑Nayaka, quien recibía una porción de tierra llamada Amaram a cambio de tributo y suministro de tropas. Los gobernadores tenían amplia autonomía: podían nombrar funcionarios, crear leyes locales, acuñar moneda y recaudar impuestos.
Los Amar‑Nayakas estaban obligados a aportar parte de los ingresos al tesoro central y a proporcionar apoyo militar cuando se les solicitaba. Con el tiempo, muchos de estos cargos se heredaron, lo que debilitó la autoridad central.
Economía y vida económica
Agricultura y tenencia de la tierra
La prosperidad se basó en una agricultura intensiva, irrigación mediante embalses y canales, y una política de impuestos diferenciada según la fertilidad del suelo. Existían varios tipos de tenencia: tierras del Estado (bhanda‑vadi), donaciones a brahmanes (brahmadeya) o templos (devadeya), y parcelas otorgadas a los Amar‑Nayakas (amaram). Los campesinos trabajaban bajo sistemas de arrendamiento que variaban entre pago en especie y pago en efectivo.
Impuestos y finanzas
El principal ingreso era el bhumikar (impuesto a la tierra), conocido como shista. Se aplicaba una tasa progresiva basada en la productividad del campo; la recaudación podía oscilar entre 1/6 y 1/2 de la cosecha. Otros gravámenes incluían impuestos de riego, peajes, impuestos de mercado, y contribuciones especiales como el impuesto matrimonial, que Krishna Deva Raya abolió parcialmente.
Comercio interior y exterior
El comercio interno utilizaba rutas terrestres con caravanas de camellos, mulas y carros. Los mercados y ferias se organizaban alrededor de los templos. El comercio exterior, favorecido por la ubicación costera, conectaba con Arabia, Persia, China, el sudeste asiático, África y Portugal. Se estimaba que el imperio contaba con más de 300 puertos; los más importantes fueron Calicut, Mangalore, Honnavar y Hombal.
Los productos de exportación incluían arroz, pimienta, jengibre, algodón, piedras preciosas (especialmente diamantes), hierro y productos artesanales. Las importaciones destacaban caballos de raza, seda, especias y objetos de lujo.
Moneda
El sistema monetario estaba dominado por monedas de oro (varaha), plata y cobre. El varaha pesaba 52 granos y se subdividía en pratap y fanam. En los puertos circulaban también monedas extranjeras como el ducat portugués y el dinar persa.
Vida social
La sociedad se estructuró en los cuatro varnas tradicionales: brahmanes, kshatriyas, vaishyas y shudras. Los brahmanes ocupaban cargos religiosos y administrativos; los kshatriyas eran principalmente militares y gobernantes; los vaishyas (principalmente la comunidad mercante chetti) dominaban el comercio; y los shudras realizaban trabajos agrícolas y artesanales.
Existían grupos especiales como los Amar‑Nayakas (nobles militares con tierras), los Iyengars (administradores locales) y los Ganikas (cortesanas), que gozaban de ciertos privilegios.
El imperio también practicó la esclavitud; los esclavos podían ser comprados, vendidos o entregados como regalos. La institución de la sati se limitó mayormente a la nobleza.
Las mujeres de la élite recibían educación en literatura, artes y artes marciales, y muchas ocupaban puestos en la corte como astrólogas, músicos o guardianas del palacio. Sin embargo, las mujeres de clases bajas tenían una vida mucho más humilde.
Religión y vida religiosa
Vijayanagara se caracterizó por una política de tolerancia religiosa. Aunque los monarcas se consideraban protectores del hinduismo (principalmente el culto a Virupaksha y, más tarde, a Venkateswara), también apoyaron a musulmanes, cristianos, judíos y jainistas. Se construyeron templos de diferentes corrientes (shaiva, vaishnava, shakta) y se otorgaron tierras libres de impuestos a instituciones religiosas.
El imperio promovió la construcción de grandes templos que, además de su función religiosa, actuaban como centros de aprendizaje, bancos y agencias de crédito.
Desarrollo artístico y arquitectónico
Los reyes patrocinaron la arquitectura, la escultura, la pintura y la música. Se desarrolló un estilo propio que combinaba elementos dravídicos con influencias islámicas (arcos, cúpulas y decoraciones de piedra).
Los edificios más representativos son el Salón de los Cien Columnas, el Trono Real, el Palacio de la Loto, el Templo Vithala y el Templo de los Mil Reyes en Hampi. Los templos destacan por sus pilares tallados con figuras de dioses, animales y motivos vegetales, y por sus elaborados kalyana mantapas (pabellones de matrimonio).
En la pintura, la escuela de Hampi produjo murales narrativos de los épicos Ramayana y Mahabharata. La música y el teatro también florecieron, con compositores reales y representaciones de yakshagana y obras de ajedrez.
Declive
El exceso de autonomía provincial, la presión constante de los sultanatos vecinos y la dependencia de aliados extranjeros (como los portugueses) debilitaron la autoridad central. La derrota decisiva en la Batalla de Talikota (1565) marcó el fin del imperio, aunque su legado cultural perduró.