Antecedentes
La disputa entre Chile y Perú por una zona marítima de 38 000 km² en el Océano Pacífico, rica en recursos pesqueros, se originó por diferentes interpretaciones de los tratados firmados. Chile sostiene que la frontera marítima es una prolongación del paralelo que define la frontera terrestre, mientras que Perú insiste en que deben respetarse los 200 millas náuticas desde su costa.
Según la lógica chilena, la línea límite quedaría a unos 182 metros tierra adentro, pues en ese punto la costa se inclina hacia el noroeste.
Intervención de la Corte Internacional de Justicia
En enero de 2008 el gobierno peruano solicitó la intervención de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya para que resolviera el conflicto. Tras varios años de deliberación, la Corte emitió su fallo en enero de 2014. Ambos países, socios comerciales y miembros de la Alianza del Pacífico, habían acordado previamente acatar la decisión y seguir colaborando en el escenario posterior a La Haya.
Sentencia de La Haya
La Corte adoptó una solución “solomónica”. Primero trazó una línea perpendicular a la costa que se extiende 80 millas náuticas hasta el punto designado como A. Desde A, la línea divisoria desciende hacia el sur hasta el punto B, situado a 200 millas náuticas de la costa, y luego continúa en línea recta hasta el punto C.

Resultado y consecuencias
Según el fallo, Perú obtuvo aproximadamente 50 000 km² de los 66 000 km² en disputa, estableciendo un límite equidistante hasta los 80 millas y luego siguiendo la línea descrita. La decisión no dejó a ninguna de las partes completamente satisfecha, pero marcó el fin de una larga controversia. En Tacna, por ejemplo, la población percibió la pérdida de acceso directo al mar.
Ahora ambos países deben dar vuelta a la página y construir una nueva etapa de cooperación marítima.

Así era el límite marítimo antes del fallo de La Haya

Territorios en disputa en América Latina
