La esclavitud indígena existió desde los inicios de la colonización portuguesa, especialmente entre 1540 y 1570, como alternativa a la mano de obra africana en el Brasil colonial.
Aunque los indígenas eran considerados súbditos de la Corona portuguesa, su esclavitud resultaba polémica; sin embargo, la práctica era legal y se mantuvo hasta finales del siglo XVIII.
Causas y características principales
Al comienzo de la colonización, la mano de obra indígena se utilizó para la extracción del palo brasil, a cambio de objetos como machetes, espejos o aguardiente.
Posteriormente, los indígenas fueron capturados y empleados en pequeñas haciendas o en la recolección de productos del interior (conocidos como "drogas del sertão").
Como los esclavos africanos resultaban demasiado costosos para muchos propietarios, la esclavitud indígena se volvió una opción más accesible.
Los hacendados organizaron expediciones conocidas como "bandos de apresamiento" para capturar indígenas.
Desde el siglo XVI surgieron impedimentos legales: solo se podía esclavizar a un indígena en caso de "guerra justa", es decir, cuando se mostrara hostilidad contra los colonizadores.
Esta declaración de guerra justa correspondía exclusivamente al rey, aunque algunos gobernadores de capitanías la ejercían de facto.
Otra forma de obtener esclavos indígenas consistía en comprar prisioneros capturados en conflictos intertribales, práctica denominada "compra de cuerda".
El trabajo indígena era muy valorado para la ocupación de territorios fronterizos y para combatir a los esclavos africanos o ayudar a los capitanes a capturar a los fugitivos.
Con el tiempo, la esclavitud africana sustituyó a la indígena, pues se creía que los indígenas no soportaban el trabajo forzado y morían rápidamente, ya sea por el exceso de labores o por epidemias como gripe, sarampión y viruela, introducidas por los europeos.
Los pueblos originarios mostraron una constante rebeldía; muchos escapaban a la selva, territorio que conocían mejor que los colonizadores.
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Corte, Iglesia y esclavitud indígena
Desde el principio, la Corona y la Iglesia mantuvieron posturas ambiguas respecto a la esclavitud indígena.
Sin embargo, los monarcas los consideraban aliados estratégicos, como cuando los tupiniquins apoyaron a los portugueses contra los tamoios, aliados de los franceses.
La Iglesia, particularmente la orden jesuita bajo la dirección de padre António Vieira, se opuso a la esclavitud porque dificultaba la evangelización de los indígenas.
Los jesuitas fundaron reducciones donde los indígenas vivían bajo tutela religiosa y realizaban trabajos agrícolas.
Aun así, los colonos y pioneros atacaban estas reducciones, capturando a sus habitantes para venderlos como esclavos.
Contexto histórico
La primera prohibición de la esclavitud indígena se plasmó en la Real Cédula de 1570, que reguló la "guerra justa" y la esclavitud voluntaria.
Defectos en la legislación y la omisión de autoridades permitieron que la práctica continuara hasta finales del siglo XVII.
En 1682 se creó la Companhia Geral de Comércio do Maranhão para abastecer la colonia con mano de obra africana y reducir la dependencia indígena.
Fue a partir de 1757, con el decreto del Marqués de Pombal, que la esclavitud indígena se combatió de forma más efectiva.
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