Los objetores de conciencia son individuos que, por motivos religiosos, éticos o morales, se niegan a participar en el servicio militar o en combates.
A lo largo de la historia han existido personas de diversos orígenes que tomaron esta postura. A continuación, se presentan algunos de los objetores más destacados:
Sócrates (c. 470‑399 a.C.)
El filósofo griego se negó a luchar en la Guerra del Peloponeso, argumentando que la guerra era inmoral.
Martin Luther King Jr. (1929‑1968)
El líder de los derechos civiles y ministro cristiano se opuso a la guerra de Vietnam, calificándola de injusta y moralmente incorrecta.
Muhammad Ali (1942‑2016)
El famoso boxeador y activista de derechos civiles rechazó incorporarse al Ejército de EE. UU. durante la guerra de Vietnam, basándose en sus convicciones islámicas.
Dorothy Day (1897‑1980)
Periodista, activista social y conversión al catolicismo, se negó a combatir en la Primera y Segunda Guerra Mundial por su fe pacifista.
Franz Jägerstätter (1907‑1943)
Campesino católico austríaco se negó a luchar para el régimen nazi en la Segunda Guerra Mundial y fue ejecutado por su negativa.
Simone Weil (1909‑1943)
Filósofa y mística francesa rechazó aceptar un puesto como enfermera durante la Segunda Guerra Mundial; fue deportada y falleció de tuberculosis.
Desiderio Costa (1889‑1941)
Adventista del Séptimo Día italiano pasó 13 años en prisiones fascistas por negarse a tomar las armas.
James Nangle (1908‑1988)
Metodista neozelandés se negó al servicio militar por su pacifismo y fue encarcelado.
Estos ejemplos ilustran cómo, a lo largo de los siglos, la objeción de conciencia ha sido una forma de resistencia moral contra la violencia y la guerra.