Entre 1783 y 1823, la política exterior de los Estados Unidos se basó en varios principios clave que guiaron su relación con el resto del mundo.
Isolacionismo
Los jóvenes Estados Unidos evitaron alianzas permanentes con potencias europeas, prefiriendo consolidar su propia fuerza y autonomía.
Comercio neutral
Se procuró mantenerse neutral en los conflictos europeos y proteger los intereses comerciales con todas las partes involucradas.
Rechazo a alianzas enrevesadas
El país evitó involucrarse en rivalidades y guerras europeas, concentrándose en su desarrollo nacional y expansión territorial.
Autosuficiencia económica
Se impulsaron políticas orientadas a lograr la autosuficiencia y reducir la dependencia del comercio exterior.
Expansión territorial
Durante este periodo, EE. UU. adquirió extensiones de territorio de España, Francia y Gran Bretaña, ampliando su dominio continental.
Doctrina Monroe (1823)
Esta declaración manifestó la oposición estadounidense al colonialismo europeo en América y afirmó su intención de defender los intereses propios y la independencia de los nuevos estados latinoamericanos.