Historia de Europa

El Delfín Francisco, primer hijo de Francisco I

El Delfín Francisco, primer hijo de Francisco IEl 28 de febrero de 1518 la reina Clara de Francia dio a luz a su primer hijo, al que llamó Francisco, como su padre. El pequeño fue nombrado delfín de Francia y se convirtió en la esperanza de la dinastía. Tras la muerte de su madre en 1524, heredó el ducado de Bretaña y fue coronado en Rennes en 1532 como Francisco III de Bretaña. Murió a los dieciocho años y fue su hermano menor, el futuro Enrique II, quien lo sustituyó como delfín.

Infancia del delfín Francisco

La batalla de Pavía (1525)

Tras el fracaso de las tropas imperiales de Carlos V en Provenza en 1523, Francisco I intentó recuperar Milán, pese a la oposición de sus consejeros. En octubre de 1524 los franceses tomaron Milán y avanzaron hacia Pavía, sitiada desde el 27 de octubre. El 23‑24 de febrero de 1525 los refuerzos imperiales rompieron el cerco, provocando una derrota total de los franceses, que perdieron unos 10 000 hombres.

Francisco I fue capturado por el caballero italiano César Hercolani y trasladado a Villefranche, cerca de Niza. Pasó un año detenido en España a la espera del rescate y de la firma del Tratado de Madrid (14 de enero de 1526), que obligaba a Francia a devolver Borgoña y el condado de Charolais, y a renunciar a Artois, Flandes y sus pretensiones italianas. Al liberarse, el rey entregó a Carlos V su espada y a sus dos hijos, el delfín Francisco y el pequeño Enrique (futuro Enrique II).

Detención en España (1526‑1530)

Como garantía del tratado, Francisco I entregó a sus dos mayores hijos a Carlos V. El 17 de marzo de 1526, los príncipes cruzaron el río Bidasoa en una pequeña barcaza y fueron entregados al emperador. El delfín tenía ocho años y Enrique siete; ambos habían perdido a su madre, Clara de Francia, dos años antes. Su abuela, Luisa de Saboya, los acompañó hasta Bayona y les explicó que el cautiverio serviría para liberar al rey.

Al llegar a España, los niños quedaron bajo la custodia del duque de Frías, constable de Castilla, y fueron alojados en lujosos recintos a costa del rey francés. Sin embargo, Francisco I nunca cumplió el tratado, que implicaba la pérdida de Borgoña. En julio de 1526, cuando los aliados italianos de Francia comenzaron la campaña contra los imperiales, Carlos V ordenó que los príncipes fueran recluidos en el castillo de Villalba. Su situación empeoró progresivamente: fueron trasladados de castillo en castillo, privados de contacto con el exterior y rodeados por una guardia cada vez más estricta.

En 1527 fueron mudados al castillo de Villalpando, cerca de Zamora, donde su entorno pasó a ser exclusivamente español. Más tarde, en 1528, fueron confinados en el castillo de Pedrazza, en Segovia, una fortaleza medieval aislada, con condiciones duras: ventanas enrejadas, mobiliario rústico, comida escasa y vigilancia permanente. El 3 de agosto de 1529 se firmó la Paz de Cambrai (Paz de las Damas), y Carlos V aceptó liberar a los príncipes a cambio de un rescate de dos millones de coronas de oro. El pago se realizó el 1 de julio de 1530 en el Bidasoa, permitiendo su regreso a Francia.

La muerte del delfín

Octava Guerra Italiana (1536‑1538)

Tras la muerte del duque de Milán, Francesco II Sforza, en 1535, el heredero del ducado pasó a ser Felipe, hijo de Carlos V, aunque Francisco I también reclamó el territorio. En 1536 el rey de Francia invadió Saboya y tomó Turín; Carlos V respondió con una invasión de Provenza. Para frenar al emperador, el delfín acompañó a su padre en la campaña por Provenza.

Una partida de jeu de paume en Lyon

El Delfín Francisco, primer hijo de Francisco IA principios de agosto de 1536, el rey y el delfín se encontraban en Lyon. El 2 de agosto, antes de partir, el delfín quiso jugar una última partida de jeu de paume en el salón de Ainay. Tras el juego, tomó un vaso de agua helada servido por el camarero conde Sebastián de Montecucculi. Poco después sufrió una fuerte debilidad, fiebre alta y dificultad para respirar, aunque logró acompañar a su padre en el viaje.

El 3 de agosto la comitiva real llegó a Viena, donde la procesión asistió a una bendición en la catedral. Los cronistas notaron el pálido aspecto del delfín. El cardenal de Tournon, preocupado, le asignó su propio médico, Jean Champier, quien recomendó abandonar el viaje a caballo y descender por el Ródano en barco.

Enfermedad y fallecimiento en Tournon

El 5 de agosto la caravana partió y, tras una parada en Saint‑Vallier, el delfín se encontraba en peor estado. El cardenal de Tournon propuso detenerse en el castillo de Tournon. Allí, el 7 de agosto, la familia fue recibida por la condesa viuda de Tournon, la señora de Vissac, y su hijo Just II.

El 8 de agosto el rey continuó su marcha hacia Valence, dejando al delfín bajo cuidados. Los médicos diagnosticaron una pleuresía severa y, entre la fiebre y dolores intensos en el flanco derecho, el joven no mostró signos de mejoría. Entre las siete y ocho de la mañana del 10 de agosto de 1536, el delfín Francisco falleció.

Sus restos permanecieron durante once años en la iglesia de Saint‑Julien, para ser trasladados en 1547 a la basílica de Saint‑Denis, donde reposan junto a los de su padre.

Bibliografía

Francis I: A King Between Two Worlds, por Cédric Michon. Belin, 2018.

France of the Renaissance, por Arlette Jouanna. Tempus, 2009.

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