Charlotte Cordy (1768‑1793) fue una aristócrata francesa conocida por haber asesinado al revolucionario Jean‑Paul Marat. «Maté a un hombre para salvar a cien mil», declaró. Con ese gesto simbólico, realizado por ella misma en nombre de los principios de 1789, se convirtió en la mujer más famosa de la Revolución Francesa, apodada «ángel del asesinato» por Lamartine. Arrestada y juzgada, la Corte Revolucionaria la condenó a muerte, pero su acción no calmó a Francia, que pronto se sumió en la locura sanguinaria del Terror.
1793: Francia revolucionaria en crisis
En 1793, la Francia revolucionaria se encontraba dividida entre los moderados girondinos y los extremistas de la Montaña. El país atravesaba una profunda crisis económica, agravada por los disturbios internos tras la ejecución de Luis XVI el 20 de enero y por los reveses militares contra las monarquías vecinas. En este clima de tensión, los montagnards, liderados por Danton, Robespierre y Marat, desplazaron a los girondinos por la fuerza.
Antes de proclamarse portador de la antorcha revolucionaria y «amigo del pueblo», Jean‑Paul Marat había sido médico del hermano de Luis XVI. Frustrado por una carrera estancada, abrazó la causa revolucionaria, fue elegido diputado y utilizó su periódico para educar al pueblo. Megalómano y paranoico, pero carismático y talentoso, pronto se transformó en un monstruo sanguinario que clamaba la muerte de aristócratas, ricos y especuladores, y ejecutaba a supuestos traidores a la revolución.
Charlotte Cordy y el asesinato de Marat
En junio de 1793, Marie‑Anne Charlotte Cordy d'Armont conoció a varios refugiados girondinos en Normandía y se hizo amiga de ellos. Nacida el 27 de julio de 1768 en una familia aristocrática normanda y bisnieta del dramaturgo Pierre Corneille, Charlotte creció rodeada de literatura trágica, héroes clásicos y el ideal romántico del honor y el deber. Republicana convencida e idealista, repudiaba la locura sangrienta de Marat y sus seguidores. Ante la inacción de sus amigos girondinos, decidió actuar.
Charlotte dejó Caen rumbo a París sin que se supiera si ya planeaba «asesinar a Marat». Imaginó que, al eliminarlo, pondría fin al frenesí homicida que había tomado el movimiento revolucionario. Pensó inicialmente en matarlo en la tribuna de la Convención para que el acto fuera aún más espectacular, pero ignoró que Marat ya no abandonaba su domicilio. Tras redactar su testamento para justificar el crimen, se presentó en la casa del periodista bajo el pretexto de informarle sobre lo ocurrido en Caen. Sin vacilar, lo apuñaló en el pecho mientras él se bañaba.
El juicio de Charlotte Cordy y el inicio del Terror
Inmediatamente capturada, Charlotte no intentó eludir su destino. Ante el tribunal revolucionario, enfrentó a los jueces con valentía y dignidad, aceptando de antemano la sentencia de muerte. «Solo se muere una vez», proclamó. En la barra, reprendió a los verdugos que, según ella, asesinaban la libertad, incluido el infame Fouquier‑Tinville. Fue condenada el 17 de julio de 1793 y llevada a la guillotina, donde la multitud celebró su martirio revolucionario. Subió al cadalso sin flaquear, citando a su ilustre antepasado: «Morir por la patria no es una triste suerte, es alcanzar la inmortalidad mediante una muerte gloriosa».
Su gesto no produjo el efecto esperado. El asesinato de Marat desencadenó una ola de violencia y represión que preludiaba la instauración del Terror. Como una heroína lírica, Cordy actuó en nombre de los principios republicanos, mientras Marat había afirmado: «Es mediante la violencia que debemos establecer la libertad». Su acción reflejó la convicción de una mujer valiente, quizá algo ingenua, que consideró que la libertad merecía el máximo sacrificio.
Bibliografía no exhaustiva
- Jean‑Denis Bredin, «Solo se muere una vez: Charlotte Cordy». Fayard, 2006.
- Memorias de Charlotte Cordy, escritas en los días previos a su ejecución, de Catherine Decours. Plon, 2009.
Para profundizar
- DVD: Charlotte Cordy: El asesinato de Marat. 2009.