Historia de Europa

Cuando el hambre llevó a las masas a la calle

En la primavera de 1947 la escasez de alimentos en Hamburgo alcanzó niveles críticos. Tras un crudo invierno de posguerra, los suministros se habían agotado casi por completo y, el 9 de mayo, alrededor de 150.000 personas salieron a protestar contra la falta de comida.

Por Janine Kuehl

Durante los meses de invierno las raciones en la ciudad se fueron reduciendo progresivamente: a principios de mayo de 1947 el "consumidor normal" sólo recibía 800 calorías diarias. Ante esta situación, la federación sindical de Hamburgo convocó una huelga de protesta. El 9 de mayo, entre 150.000 y 200.000 ciudadanos acudieron a las calles, convirtiéndose en la mayor manifestación en Alemania desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Participaron obreros, empleados, amas de casa y estudiantes, que marcharon hasta la plaza frente al Besenbinderhof.

Una ciudad devastada y un invierno particularmente frío

Los habitantes de Hamburgo tuvieron que compartir el escaso espacio vital con decenas de miles de refugiados. El invierno de 1946‑1947 fue uno de los más fríos del siglo XX, golpeando a una población ya exhausta por los horrores de la guerra. El gobierno militar estimó que 1,37 millones de residentes necesitaban asistencia, incluidos más de 70.000 refugiados procedentes del este. La escasez de viviendas obligó a muchos a vivir en barracones tipo Nissen, ruinas, búnkeres o sótanos.

Creación de la zona económica Bizona

En diciembre de 1946 la situación alimentaria era catastrófica. Henry Vaughan Berry, gobernador civil británico de Hamburgo (1946‑1949), comparó las condiciones con la época napoleónica. A finales de año, la ración diaria oficial era de 1 550 calorías por persona; en las semanas siguientes descendió a menos de 1 000. El 1 de enero de 1947 surgió la "Bizona", la unión de las zonas de ocupación británica y estadounidense, lo que generó esperanzas de una recuperación económica y una mejora de las condiciones de vida.

Los aliados transferían gradualmente competencias a las nuevas administraciones bizonales (comercio, alimentos, agricultura, transporte, finanzas y comunicaciones), compuestas por diputados alemanes que, según los aliados, aportarían conocimientos locales y facilitarían una distribución más eficaz de los alimentos.

Oleada de frío extremo en 1947

En enero de 1947 una intensa ola de frío con temperaturas de hasta -20 °C empeoró la crisis. Los depósitos de alimentos y combustible estaban prácticamente vacíos y la infraestructura de transporte resultó vulnerable: trenes, autobuses y tranvías circulaban de forma irregular.

Cierre de fábricas por falta de carbón

La escasez de materias primas provocó apagones inesperados entre las 9 a.m. y las 9 p.m. en varios barrios, ya que las centrales térmicas de "Hamburgische Electricitätswerke" no podían operar a plena potencia. Desde el 21 de diciembre de 1946, 640 establecimientos habían cerrado por falta de carbón para calefacción; a mediados de febrero ese número ascendió a 900, dejando sin trabajo a unos 31 000 empleados, que también perdieron sus tarjetas de ración.

"Alimentación sueca" y salones de calefacción

En marzo de 1946, mientras la ciudad todavía estaba en ruinas, la gente hacía largas colas para comprar alimentos. Organizaciones benéficas ofrecían comidas calientes bajo el programa "Swedish Feeding", financiado con donaciones suecas. Debido a la falta de calefacción, las vacaciones de Navidad se extendieron hasta el 15 de enero y, en muchos casos, las escuelas permanecieron cerradas. A mediados de enero la administración social instaló salones de calefacción para que los ciudadanos pudieran resguardarse del frío.

Robo de carbón: una práctica cada vez más frecuente

La única forma de conseguir carbón era saqueando trenes cargados. Los arrestos de ladrones de carbón pasaron de 1 000 en diciembre de 1946 a 6 000 en enero y a 17 000 en febrero de 1947. El 15 de febrero el alcalde de Hamburgo, Max Brauer (SPD), solicitó al general británico Brian H. Robertson una campaña de ayuda, pero los propios británicos también sufrían la escasez y los atascos de nieve.

Hasta finales de febrero, la oferta de carbón no mejoró; durante ese periodo, alrededor de 73 personas habían muerto congeladas.

El mercado negro y la represión

En marzo, cuando las temperaturas superaron los 10 °C, la disponibilidad de carbón y gas mejoró ligeramente, pero los robos continuaron. El Senado de Hamburgo intentó combatir el mercado negro y las bandas organizadas que acaparaban alimentos, elevando los precios. Se crearon escuadrones policiales especiales que investigaron a los "food pushers" y realizaron numerosos arrestos con fuertes sanciones.

Exigencias sindicales

Con los granos de la cosecha del año anterior agotándose, los sindicatos presentaron el 28 de marzo una lista de demandas: aumentar la ración diaria a 3 000 calorías, socializar las industrias clave y que los sindicatos tuvieran voz en la política económica.

800 calorías diarias: el límite de la tolerancia

El alcalde Brauer advirtió en una sesión del Senado que la población había alcanzado el límite de tolerancia. A principios de mayo de 1947, la ración había caído a 800 calorías al día. Según Brauer, solo la prudencia de los sindicatos había evitado disturbios mayores. En mayo, los trabajadores de Blohm & Voss realizaron una ocupación; la presión sindical llevó a convocar la huelga de protesta del 9 de mayo.

Marcha a la Besenbinderhof

Ese día, los obreros del astillero Blohm & Voss marcharon hacia el edificio sindical de Besenbinderhof, ondeando pancartas como "Cuando los Junkers gobiernan, hay pobreza. Cuando los sindicatos lideran, hay pan". También se sumaron empleados de la cervecería Bavaria y estudiantes de la Universidad, todos reclamando solución a la falta de vivienda, ropa, calefacción y, sobre todo, alimentos.

Demandas de control y prioridad

Los sindicatos exigieron que Hamburgo fuera declarada zona de emergencia, lo que implicaría una distribución preferente de alimentos procedentes de otras regiones, la entrega de los alimentos almacenados y la participación sindical en los organismos de control. Además, pidieron que los traficantes y falsificadores fueran juzgados rápidamente.

Adolf Kummernnuss: "Último recordatorio al mundo"

En su discurso frente al edificio sindical, Adolf Kummernnuss, presidente de los sindicatos de Hamburgo, declaró: "Esta manifestación es el último recordatorio al mundo para que aumente la ayuda a Alemania". Un cartel popularía el mensaje: "¡Nadie puede trabajar con 800 calorías!".

Declaración de zona de emergencia

Las demandas gozaron de amplio apoyo ciudadano, pero solo se implementaron parcialmente. Los sindicatos pudieron enviar representantes a los organismos de inspección alimentaria, pero no realizar inspecciones independientes. El 24 de mayo, Hamburgo y la zona del Ruhr fueron oficialmente declaradas zonas de emergencia, garantizando entregas preferentes de alimentos. Sin embargo, los adultos seguían recibiendo apenas 1 100 calorías diarias. La situación mejoró lentamente gracias a entregas de granos de EE. UU. y paquetes de la organización CARE.

Reforma administrativa de la Bizona

A finales de mayo, los gobernadores militares Lucius D. Clay y Sir Brian Robertson acordaron una reforma de la Bizona, creando una nueva estructura administrativa con Frankfurt como capital provisional. Se estableció una autoridad de coordinación para mejorar la cooperación entre los distintos órganos y se otorgó al Consejo Económico la capacidad de aprobar su propio presupuesto, bajo la supervisión militar. El secretario de Estado estadounidense George C. Marshall impulsó que la Bizona alcanzara la autosuficiencia lo antes posible.

El verano trajo sequías y olas de calor que provocaron una gran pérdida de cosechas en otoño, reactivando la tensión.

Plan Marshall y reforma monetaria

Con la ayuda del Plan Marshall a partir de 1948, la situación empezó a mejorar y la presión por reformas sociales disminuyó. En el verano de 1948 los sindicatos aceptaron el Programa de Recuperación Europea, dejando de lado la socialización de la economía. La reforma monetaria de junio de 1948 generó nuevo poder adquisitivo, lo que, junto con la ayuda internacional, sentó las bases para la recuperación de Hamburgo en la década de 1950.

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