Historia de Europa

Los asesinatos con barriles de ácido que estremecieron Hamburgo

Según sus conocidos, Lutz R.* era una persona amable y educada. Sin embargo, ocultaba un lado terrible: era un sádico despiadado. Entre 1986 y 1988, este peletero de Hamburgo‑Rahlstedt asesinó brutalmente a dos mujeres y disolvió sus cuerpos en ácido clorhídrico. Los crímenes permanecieron sin ser detectados durante años. En 1991 liberó a una tercera víctima tras abusos extremos y fue detenido. No fue hasta el 1 de diciembre de 1992 cuando se reveló la magnitud del caso.

1986: Primera víctima, una semana de tortura

La primera víctima fue Hildegard K., de 61 años, esposa del antiguo profesor de Lutz, un comerciante de pieles. El 12 de marzo de 1986, el peletero la atrajo a su casa y la confinó en un búnker subterráneo que había construido en su jardín, bajo el pretexto de protegerse de una posible guerra nuclear o de secar sus pieles.

Lutz ató a Hildegard, la dejó morir de hambre y la torturó con pinzas, incluyendo abusos sexuales. Durante una semana le robó una cuantiosa suma en marcos y joyas. Le obligó a escribir cartas a sus familiares diciendo que había abandonado a su marido y que no la buscaran. Finalmente la ahorcó, desmembró el cuerpo y lo arrojó a un barril de ácido que enterró a dos metros de profundidad y selló con hormigón.

1988: Segunda víctima, un mes de sufrimiento

El 5 de octubre de 1988, Lutz secuestró a Annegret B., una empleada de 31 años que conocía del club de natación. La encerró en el mismo búnker, la encadenó, la torturó sexualmente y vació su cuenta bancaria durante un mes.

Annegret también tuvo que redactar cartas a sus familiares, fingiendo que había decidido vivir en el extranjero. Sin embargo, incluyó pistas ocultas: las primeras letras de ciertas frases formaban las palabras "Hilf" (ayuda) y "Lutz". La policía sólo descifró el mensaje años después.

Lutz grabó parte del tormento en cinta y tomó fotos polaroid de la cabeza afeitada y el cuerpo maltrecho de Annegret. Antes de matarla, le obligó a despedirse del agresor en una grabación. Tras cuatro semanas, la asesinó, desmembró su cuerpo y lo sumergió en otro barril de ácido que enterró en su casa de vacaciones en Basedow, cerca de Lauenburg.

1991: Tercera víctima liberada

El 6 de septiembre de 1991, Lutz secuestró a Christa S., de 53 años, nueva pareja del antiguo jefe del agresor, cuya esposa había sido la primera víctima. La inmovilizó con una pistola de descargas eléctricas, la llevó al búnker y exigió un rescate de 300.000 marcos a su antiguo jefe.

Para coaccionarla, le mostró fotos de la tortura de Annegret mientras estaba esposada a una cama de hierro. Al no recibir el rescate, y tras la llegada anticipada de su esposa, Lutz decidió liberar a Christa en la puerta de una comisaría de Hamburgo‑Langenhorn, dejándola traumatizada.

Primer juicio y sentencia leve

El 26 de mayo de 1992 Lutz R. fue juzgado únicamente por el secuestro y extorsión de Christa S., recibiendo una pena de tres años de prisión. Los fiscales desconocían los asesinatos previos.

Una detective, convencida de la inocencia de Christa, investigó por cuenta propia, tomando en cuenta las pistas sobre el búnker, las fotos de tortura y referencias a la astrología y a la mafia española que Lutz mencionaba.

La investigación avanza

Los agentes descubrieron un barril de ácido enterrado a dos metros de profundidad en la propiedad de Rahlstedt. Tras extraerlo, encontraron restos óseos de Annegret B. Tres días después, desenterraron otro barril en Basedow con fragmentos óseos de Hildegard K.

Sentencia definitiva

En 1996 Lutz R. fue nuevamente juzgado y condenado a cadena perpetua con medida de seguridad. Negó los asesinatos, alegando accidentes, pero la evidencia era abrumadora.

En 2009 se hallaron más barriles vacíos en los terrenos de Basedow, aunque sin restos humanos. El caso siguió generando horror en la comunidad; vecinos describen al agresor como "un hombre normal" que cometió actos indescriptibles.

* Por motivos legales, el nombre completo del perpetrador no se divulga.


Nota del editor (18/12/2017, 14:00): En versiones anteriores se utilizó el término "sádico‑masoquista". Se ha corregido para evitar equiparar el sadomasoquismo consensuado con conductas criminales.