Historia de Europa

A pesar de la prohibición: la gran manifestación contra la central nuclear de Brokdorf en 1981

El 28 de febrero de 1981, alrededor de 100 000 personas se congregaron en la zona del Bajo Elba para la mayor manifestación antinuclear de Alemania hasta la fecha. Protestaban contra la construcción de la central nuclear de Brokdorf, pese a la prohibición oficial. Cinco años antes, en 1976, se había vivido la conocida "Batalla de Brokdorf" con intensos disturbios.

Por Kathrin Weber

Ese sábado, con temperaturas bajo cero y un viento helado del este, gente de toda la República se dirigió al Wilstermarsch, una llanura situada a unos 60 km al noroeste de Hamburgo. Desde mediados de los setenta, el pequeño municipio de Brokdorf había sido el foco de la polémica: en 1972 la empresa Kraftwerk Union AG aprobó la construcción de una planta nuclear. En noviembre de 1976 una manifestación de unos 30 000 participantes desembocó en enfrentamientos entre policías y manifestantes. En octubre de 1977 el Tribunal Administrativo Superior de Lüneburg ordenó la paralización indefinida de la obra por la falta de una solución para el depósito de residuos. La zona quedó en silencio durante tres años, hasta que el 22 de enero de 1981 el tribunal levantó el congelamiento.

¿Prohibición de manifestaciones en el Wilstermarsch? Sí, no, sí

El 26 de febrero de 1981 los opositores a la energía nuclear intentaron bloquear el acceso al emplazamiento de Brokdorf; la policía respondió con cañones de agua. Ante ello, los activistas anunciaron una gran protesta para el 28 de febrero, a la que el administrador del distrito de Steinburg había prohibido en todo el Wilstermarsch. Un día antes, el tribunal administrativo de Schleswig levantó gran parte de la prohibición, pero esa misma noche el Tribunal Superior de Lüneburg la restableció, justo cuando ya habían llegado cientos de manifestantes.

Obstáculos viales para detener a los manifestantes

El 28 de febrero, unas 10 000 policías estaban desplegados para proteger el sitio de construcción. A pesar de ello, miles de manifestantes ingresaron al Wilstermarsch por distintas rutas. La policía, anticipando que intentaran llegar al recinto, instaló barreras en la autopista A7 cerca del cruce de Horster y en Itzehoe. Muchos opositores, que habían pasado la noche en la zona o llegaron en tren, sortearon los bloqueos.

A las 10 h, la Asociación Federal de Iniciativas Ciudadanas por la Protección del Medio Ambiente (BBU) organizó un acto de partida en la ciudad de Wilster, con unos 10 000 participantes. Tras el acto, los manifestantes se dividieron en dos marchas hacia Brokdorf. Uno de los grupos tomó la ruta por Dammfleth, donde la policía había erigido una barrera de contenedores; los manifestantes que aceptaron un control individual de armas pudieron pasar y la barrera fue retirada más tarde.

Botellas incendiarias y piedras: disturbios en la valla del sitio

Algunas personas, armadas con porras, piedras o artefactos incendiarios, no mantuvieron la protesta pacífica. Por la tarde se produjeron ataques violentos contra la valla del recinto. Aproximadamente 35 000 manifestantes lograron llegar al sitio custodiado, muchos cruzando campos y zanjas heladas. La situación permaneció tranquila hasta que, alrededor de las 15 h, unos 3 000 manifestantes más radicales lanzaron piedras, botellas incendiarias y proyectiles contra los agentes. La policía respondió con gases lacrimógenos, cañones de agua y helicópteros, expulsando a los agresores.

Al finalizar, la policía informó de 128 oficiales heridos; la BBU contabilizó 45 manifestantes lesionados, mientras otras fuentes hablan de unas 70 víctimas.

¿Prevención o provocación?

Con hasta 100 000 participantes, la manifestación antinuclear se registró como la más grande de la historia de la República Federal, y el despliegue de 10 000 policías como un récord. Los políticos elogiaron la actuación policial como "desescaladora", mientras los manifestantes acusaron a la fuerza pública de provocar los enfrentamientos.

El ministro del Interior de Schleswig‑Holstein de entonces, Uwe Barschel (CDU), afirmó que sin la intervención policial no habría habido disturbios mayores, y culpó a los opositores de ignorar la prohibición. Por su parte, el portavoz verde Roland Vogt calificó el día como "un triunfo del derecho político fundamental a la libre manifestación". Sin embargo, el miembro de la junta de la BBU, Josef Leinen, denunció el uso de cañones de agua sin justificación y acusó a la policía de provocar la violencia para deslegitimar la naturaleza pacífica de la protesta.

Consecuencias legales y el histórico fallo de Brokdorf

¿Era legal la prohibición? ¿Actuó correctamente la policía? ¿Cometieron delito los manifestantes? Estas preguntas quedaron sin respuesta clara. En un artículo de Der Spiegel del 9 de marzo de 1981 se preguntaba irónicamente: "¿Es delito participar en una manifestación prohibida si la policía permite el acceso al área restringida?"

En los años siguientes, el Tribunal Constitucional Federal abordó estas cuestiones en una queja constitucional presentada por una pareja de Itzehoe que alegaba violaciones de derechos fundamentales. El 14 de mayo de 1985, el Tribunal de Karlsruhe emitió el llamado "veredicto Brokdorf", declarando inadmisible la prohibición de 1981. Se afirmó que los ciudadanos pacíficos tienen derecho a la libertad de reunión, incluso cuando se prevén disturbios aislados. Fue una victoria tardía para los activistas.

El futuro de Brokdorf: de la fase de cierre a la prórroga

La protesta siguió viva: en abril de 2010, alrededor de 100 000 opositores formaron una cadena humana entre las centrales de Krümmel y Brunsbüttel. La planta de Brokdorf entró en operación en octubre de 1986, pocos meses después del desastre de Chernóbil. En diciembre de 2001, la mayoría roja‑verde del Bundestag decidió la fase de salida del nuclear, fijando el cierre de Brokdorf para 2018. Sin embargo, el gobierno federal de coalición negra‑amarilla revirtió la decisión en octubre de 2010, posponiendo el cierre hasta 2033 según el gobierno de Schleswig‑Holstein.

El accidente nuclear de Fukushima en marzo de 2011 marcó otro punto de inflexión: en mayo de ese año, el gobierno federal anunció una salida completa del nuclear para 2022, estableciendo que Brokdorf debería operar sólo hasta finales de 2021.