Historia de Europa

2 de octubre de 1984: la tragedia del barcaza Martina en el puerto de Hamburgo

El 2 de octubre de 1984, la barcaza "Martina" zarpó con 43 personas a bordo para celebrar el cumpleaños de Wolfgeorg Rosenhagen en la ribera del Elba. Solo 24 sobrevivieron.

Por Janine Kuehl

Una fiesta que se tornó desastre

Rosenhagen, que cumplía 40 años, alquiló la "Martina" por 350 marcos y organizó una animada reunión con música, cerveza para los adultos y limonada de hierbas para los niños. Alrededor de las 19:00, el operador de la barcaza, Ulrich Wruck, dirigió la embarcación hacia el muelle de Landungsbrücken. Tras un desvío por el Köhlbrand, intentó volver al cauce principal del Elba. En ese momento Rosenhagen le ofreció una cerveza, que el capitán rechazó.

La colisión

"¿Qué es eso? No hay luz alguna", exclamó Wruck y, de pronto, se escuchó un fuerte golpe. La "Martina" chocó contra una barcaza que era remolcada por la embarcación de tiro "Therese". El impacto hundió la barcaza en segundos. Los pasajeros, desesperados, se lanzaron al agua de apenas 12 °C. La tripulación de la "Therese" y de la propia barcaza acudió al rescate y logró salvar a 22 personas; dos invitados fueron recogidos por el remolcador "Johanna".

Operación de rescate

Tras la llamada de auxilio, más de 40 unidades policiales, de bomberos y aduanas llegaron rápidamente al lugar. Se encendieron potentes focos para buscar a los desaparecidos y el tráfico fluvial se detuvo durante tres horas. A pesar de los intensos esfuerzos, solo se pudieron recuperar cuerpos. Tras cuatro horas, el jefe de la policía acuática, Joachim Peters, ordenó el cese de la búsqueda nocturna.

Víctimas y hallazgos

El 3 de octubre, la "Martina" fue alzada de un fondo de 12 m. Entre los fallecidos se encontraba un bebé aún en su cochecito y el capitán de 66 años, Ulrich Wruck. Muchos cuerpos permanecieron desaparecidos durante semanas. El niño de cinco años de los Rosenhagen, Matthias, fue hallado muerto el 19 de octubre en la ribera del Köhlbrand; su hermano de siete años, Guntram, nunca fue encontrado. De los 43 invitados, solo 24 sobrevivieron; 11 de los fallecidos eran niños.

Responsabilidad legal

La causa exacta del choque nunca quedó clara. Los medios locales especularon sobre defectos técnicos, falta de iluminación o visión limitada del operador. En diciembre, la Oficina Marítima de Hamburgo responsabilizó a Wruck, aunque dicha autoridad no es un tribunal y su sentencia sirvió solo como base para reclamos de indemnización.

El papel de las barcazas en Hamburgo

Desde finales del siglo XIX hasta la década de 1970, pequeñas embarcaciones planas fueron esenciales para el transporte de mercancías y pasajeros dentro del puerto. Hoy en día, la mayoría se utilizan para recorridos turísticos.

Hipótesis sobre el accidente

Las investigaciones confirmaron que la iluminación del tren de remolque era adecuada y que el capitán de la "Therese", Günther Peinemann, actuó de forma ejemplar. Un peritaje sugiere que Wruck, con una cicatriz retinal que le reducía la visión a un solo ojo, no reconoció a tiempo la unidad de remolque en la oscuridad y colisionó a gran velocidad, confundiendo la lámpara de queroseno de la barcaza con una luz de la orilla opuesta.

Servicio fúnebre

El drama conmocionó a la ciudad. Aproximadamente 1 000 personas asistieron al servicio memorial en la iglesia de San Miguel (Michel) el 11 de octubre de 1984, donde el alcalde Klaus von Dohnanyi expresó: "Nuestra ciudad está de luto. Compartimos su dolor".

Solidaridad y donaciones

Los hamburguenses respondieron con tarjetas, flores y, sobre todo, aportes económicos. Las indemnizaciones iniciales de 125 000 marcos resultaron insuficientes. Para finales de 1984 se habían recaudado casi 400 000 marcos mediante donaciones de particulares, empresas y asociaciones, entre ellas 100 000 marcos del club deportivo local. Un partido benéfico entre Alemania y Hungría en enero de 1985 generó más de 500 000 marcos, y la aseguradora finalmente pagó un millón de marcos a los afectados.

Después del desastre

En una carta abierta del 22 de diciembre de 1984, los supervivientes agradecieron el apoyo del "Hamburger Abendblatt" y pidieron medidas para evitar futuros accidentes. Wolfgeorg Rosenhagen, aunque no culpable, se comprometió a mejorar la seguridad portuaria. La familia, que ahora cuenta con dos hijos más, sigue marcada por la tragedia.

Modernización de las barcazas

En 2006 la autoridad portuaria de Hamburgo propuso la reconversión de las 84 barcazas que aún operan, incluyendo cámaras de aire, mamparos de cierre rápido, equipos de rescate accesibles y cubiertas panorámicas más seguras. Los propietarios protestaron por los elevados costes (hasta 100 000 euros por embarcación), pero desde 2013 la mayoría ha sido modernizada, una inversión crucial para evitar otra catástrofe como la del 2 de octubre de 1984.