El 23 de abril de 2000 la familia Wallert, originaria de Göttingen, fue secuestrada por el grupo islamista Abu Sayyaf mientras buceaba en la isla malaya de Sipadan. Los secuestradores los trasladaron a la jungla de la isla filipina de Jolo, donde permanecieron cautivos durante casi cinco meses.
Libertad paso a paso
Renate Wallert fue la primera alemana en ser liberada, el 17 de julio de 2000. Su esposo, Werner Wallert, salió del cautiverio el 27 de agosto tras el pago de un rescate de cinco millones de dólares. El hijo, Marc, fue el último en ser liberado, el 9 de septiembre, después de 140 días de rehenes.
Un recuerdo que no se borra
Marc Wallert, ahora de 46 años, relata cómo el aroma del repelente de mosquitos le transporta al momento del secuestro. “Ya no huele como antes, pero los recuerdos siguen vivos”, asegura. Afirma que la experiencia no le dejó traumas graves, sino que le hizo más fuerte.
El secuestro
En la mañana del Domingo de Pascua de 2000, mientras disfrutaba del atardecer en Sipadan, Marc escuchó gritos y vio el cañón de una bazuca. En menos de una hora la familia fue capturada y embarcada en una travesía de 20 horas por mar, seguida de una caminata de 10 horas a través de la selva, donde los terroristas tomaron a 21 rehenes.
Incertidumbre y desgaste
Los rehenes fueron trasladados entre seis campamentos, a menudo sin previo aviso, mientras los rebeldes huían de la milicia filipina. La constante incertidumbre minó la resistencia de los secuestrados. “Preferiría saber que seré liberado en dos años que esperar una liberación en dos días”, recuerda Marc.
Presencia de los medios
Los cautivos vivían en condiciones insalubres, rodeados de animales venenosos y sin privacidad, pero eran visitados casi a diario por equipos de cámara. Los periodistas, armados, posaban con los rebeldes mientras los rehenes enviaban llamadas de auxilio. El foco mediático facilitó las negociaciones, aunque a veces hizo sentir a los rehenes como “animales en un zoológico”.
Apoyo logístico
Los paquetes enviados por Alemania contenían desde sacos de arroz –convertidos en mochilas– hasta cuadernos, medicinas y pequeños alimentos. Marc conserva como recuerdo un saco de arroz, una lata de sardinas sin abrir, sus sandalias de la época y una taza de arcilla para crema de afeitar, regalo que le dio “alguien de Alemania”. Estos gestos mantuvieron la moral de los rehenes.
La cronología del secuestro
23 de abril de 2000 (Domingo de Pascua)
21 turistas de siete países, entre ellos la familia Wallert, secuestrados en Sipadan por Abu Sayyaf y llevados a Jolo, Filipinas.
29 de abril
Llegada del primer equipo de prensa al campamento; los secuestradores exigen la creación de un estado islámico independiente.
17 de julio
Renate Wallert es liberada tras recibir atención médica repetida.
27 de agosto
Werner Wallert es puesto en libertad; llegan paquetes con alimentos y ropa, incluso raciones de la Bundeswehr.
9 de septiembre
Marc Wallert, el último rehén, es liberado tras 140 días. Se cree que se pagó un rescate total de alrededor de 25 millones de dólares, con la ayuda del exdictador libio Muamar Gadafi.
Después del secuestro
Tras volver a su “segunda vida”, Marc sufrió un burnout cinco años después, pero superó la crisis y hoy trabaja como coach y consultor en gestión de crisis. Su libro “Fuerte ante la crisis” ofrece herramientas para superar situaciones difíciles, sin centrarse en el relato del secuestro.
Marc ya no se ve como víctima, sino como superviviente, y guarda su “colección de la selva” como símbolo de la resiliencia que quiere transmitir a los demás.