Cuando los dragas profundizaron el río Elba en Hamburgo en 1999, se toparon con una enorme roca, una de las más grandes de Alemania. Desde entonces, el “Viejo Sueco” ha vivido una serie de aventuras.
Ni la fuerza de Pippi Longstocking habría sido suficiente para sacarla del agua, pero la protagonista no estuvo presente cuando, en octubre de 1999, una grúa flotante con una capacidad de elevación de 1 600 toneladas levantó la piedra y la depositó sobre un pontón. Desde allí se trasladó a la ribera del Elba, cerca de Övelgönne, el 23 de octubre, ante la mirada de cientos de curiosos. Los científicos analizaron su composición y descubrieron que se trataba de granito procedente de Småland, Suecia, la tierra de Astrid Lindgren y su famosa Pippi Longstocking. Unos meses después la atracción recibió el nombre de “Viejo Sueco”.
El primer intento de rescate falló
Los expertos creen que el bloque fue arrastrado hasta el norte de Alemania por los glaciares de la Edad de Hielo hace unos 400 000 años. Fue descubierto en septiembre de 1999, a 15 metros de profundidad. En el primer intento de recuperación se subestimó su peso, calculado en “solo” 140 toneladas; al intentar izarlo, la piedra se deslizó y volvió a sumergirse en el río. Los buzos volvieron a envolverla con cables de acero y, en un segundo intento, lograron fijar las cuerdas bajo la masa. Según Jörg Oellerich, del Departamento de Electricidad y Construcción Portuaria, “esta vez conseguimos colocar las cuerdas mucho más abajo”. La medición posterior reveló una circunferencia de 19,7 metros, casi ocho metros de ancho en su punto máximo y 4,5 metros de altura, con un peso total de 217 toneladas. Para comparar, un Airbus A320 de casi 40 metros de longitud pesa alrededor de 80 toneladas totalmente cargado.
“Obstáculo”: la rivalidad entre aficionados de St. Pauli y HSV
Desde su instalación la roca ha sido “embellecida” por distintos grupos. En junio de 2000 se le bautizó oficialmente “Viejo Sueco”. En 2001 se declaró monumento natural, lo que prohíbe su destrucción, daño o alteración. Sin embargo, la piedra ha sido repetidamente cubierta con lemas y, en ocasiones, pintada con los colores del FC St. Pauli, lo que provocó la reacción de los seguidores del HSV. Para facilitar la limpieza, se le aplicó un sellado especial anti‑grafiti.
2019: la piedra se vuelve dorada
El episodio más llamativo ocurrió a principios de 2019, cuando desconocidos rociaron la roca con pintura dorada. La noticia atrajo a cientos de visitantes que querían fotografiar el “Viejo Sueco” brillando bajo el sol. La lluvia eliminó rápidamente el color y, pese a la presión de algunos residentes, la autoridad portuaria de Hamburgo decidió retirar los restos dorados y devolver a la piedra su aspecto original.