Del 16 al 17 de febrero de 1962, Hamburgo fue azotada por la peor marea de tormenta de su historia. Tras la rotura de varios diques, alrededor de una sexta parte de la ciudad quedó inundada, sorprendiendo a la población dormida y cobrando la vida de cientos de personas.
Desastre de inundación sorprende a la población
La tormenta, bautizada como huracán "Vincinette", arrasó el norte de Alemania con vientos de hasta 130 km/h. Árboles arrancados, tejados destruidos y el agua del Mar del Norte empujada hacia la Bahía Alemana y, de ahí, al río Elba, dejaron a los habitantes de la ciudad sin preparación alguna. Aunque los locales estaban acostumbrados a niveles altos de agua, nadie anticipó una catástrofe de tal magnitud.
VIDEO: La marea de 1962 (44 min)
El Instituto Hidrográfico Alemán de Hamburgo emitió, el 16 de febrero a las 20:00, una alerta de marea para toda la costa del Mar del Norte, pronosticando un nivel superior a los 4,70 m sobre el nivel del mar, algo no visto en más de un siglo. Sin embargo, la advertencia no se tradujo en instrucciones específicas para la población de Hamburgo, que se retiró a sus camas sin percatarse del peligro inminente.
Primer quiebre del dique en Cuxhaven
A las 22:00 se produjo la primera rotura del dique en Cuxhaven. La ola de marea avanzó por el Elba en dirección a Hamburgo, haciendo evidente que una catástrofe de enormes proporciones estaba a punto de golpear la ciudad. Para las 02:00 del 17, el nivel del agua en St. Pauli alcanzó los 5,70 m, un récord histórico.
Rotura de diques en 60 puntos
En la madrugada, el agua superó o rompió 60 tramos de diques y presas en Hamburgo. El diluvio se extendió a barrios como el puerto, Neuenfelde, Moorburg y Wilhelmsburg, arrastrando vehículos, cercas e incluso viviendas sólidas, y destruyendo carreteras y vías férreas. El centro histórico tampoco quedó a salvo: el agua llegó al Ayuntamiento, inundó los sótanos de bancos y tabernas y coló en el antiguo túnel del Elba. Aproximadamente 100 000 habitantes quedaron atrapados, sin electricidad ni teléfono.
Wilhelmsburg, la zona más afectada
La isla del Elba de Wilhelmsburg, con unos 80 000 residentes, sufrió el peor impacto. El dique, demasiado bajo, empinado y construido con materiales de baja calidad, se vio rápidamente arrasado, permitiendo que masas de agua invadieran el distrito en forma de olas de marea.
En los huertos bajos de Spreehafen, muchos residentes que habían sobrevivido a la Segunda Guerra Mundial vivían en casas improvisadas. Aquellos que no despertaron a tiempo apenas tuvieron oportunidad de salvarse; otros subieron a los tejados o treparon a los árboles, esperando rescate mientras el frío les calaba hasta los huesos.
Helmut Schmidt lidera la operación de rescate
El senador de la policía, Helmut Schmidt (futuro canciller), activó de inmediato una enorme operación de socorro. Sin esperar a autorizaciones burocráticas, solicitó ayuda militar y civil tanto nacional como internacional, coordinó rescates marítimos y helicópteros, y movilizó a unas 20 000 personas en una carrera contra el tiempo. Aun así, la ayuda llegó demasiado tarde para muchos: 315 personas perdieron la vida, 207 de ellas en Wilhelmsburg, y cinco socorristas también fallecieron. Los cuerpos fueron trasladados a una carpa en la pista de hielo del parque Planten‑un‑Blomen para su identificación.
Alrededor de 20 000 personas sin hogar
El desastre dejó innumerables viviendas destruidas o inhabitables: 225 casas se perdieron por completo, 760 resultaron gravemente dañadas y 11 245 quedaron inutilizables, al menos de forma temporal. Cerca de 20 000 personas tuvieron que refugiarse en albergues de emergencia durante un período prolongado. El suministro de agua potable también se contaminó, lo que obligó al Senado a lanzar una campaña de vacunación masiva para evitar epidemias. Cada residente afectado recibió una ayuda inmediata de 50 marcos y se estableció un programa de asistencia financiera adicional.
Nuevas estrategias de protección contra inundaciones
Los mayores daños a los diques se concentraron entre Moorburg y Neuenfelde/Cranz, en la zona sur del Elba. Mientras soldados y voluntarios reparaban los desperfectos, las autoridades municipales comenzaron a diseñar un nuevo sistema de diques. La simple reparación y elevación de los diques existentes resultó inviable por falta de espacio, por lo que se decidió construir una línea continua de protección de al menos 7,20 m sobre el nivel del mar, extendiéndose unos 100 km.
Desde 1990, Hamburgo ha modernizado y reforzado sus defensas contra inundaciones. Actualmente, la altura de los diques varía entre 7,50 m y 9,25 m, según la zona. No obstante, ante el cambio climático, los trabajos de ampliación continúan. Según estudios científicos, la ciudad está bien protegida hasta 2050, pero se requieren medidas adicionales para el futuro.