Una leyenda de acero regresa a casa: construida en Hamburgo en 1911, la barcaza "Peking" navegó como buque de carga hasta 1932 y, desde 1974, sirvió como museo en Nueva York. En 2020 volvió a su puerto de origen.
"Esta es una pieza de historia marítima que vuelve al corazón del Puerto de Hamburgo", declaró el senador de Cultura de Hamburgo, Carsten Brosda (SPD), cuando el "Peking" arribó el 7 de septiembre de 2020. Actualmente, los visitantes pueden abordar el cuatro mástiles en visitas guiadas antes de su apertura oficial al público en 2022.
Flying P‑Liner de la compañía F. Laeisz
El "Peking" es uno de los cuatro Flying P‑Liners que aún existen en el mundo. Sus hermanas son el "Pommern" (Mariehamn, Finlandia), el "Passat" (Travemünde) y el "Padua" (hoy el buque de entrenamiento ruso "Kruzenshtern"). Sólo el "Kruzenshtern" sigue siendo completamente navegable; la "Pamir" se hundió en 1957.
Construcción y primeros años
Construida por Blohm + Voss y botada el 25 de febrero de 1911, la barcaza medía 115 m y podía transportar alrededor de 5.300 toneladas de carga. Desde 1912 sirvió al comercio de nitrato con Chile, pero fue retenida allí tras el estallido de la Primera Guerra Mundial en agosto de 1914.
Tras la guerra, el buque fue enviado a Londres y, en 1921, a Italia como parte de las reparaciones de guerra. Dos años después, la compañía F. Laeisz lo recompró y lo reincorporó a la ruta Hamburgo‑Chile. Durante su carrera, rodeó el Cabo de Hornos 34 veces. En 1929, el aventurero y cineasta Irving McClure Johnson filmó una de esas travesías en condiciones de tormenta, creando un valioso documento histórico.
De Hamburgo a Inglaterra y luego a Nueva York
La competencia de los buques de vapor hizo que los cargueros de vela fueran menos rentables. En 1932, la empresa vendió el "Peking" a Inglaterra, donde pasó a llamarse "Arethusa" y se convirtió en un buque‑escuela estático en Upnor, al este de Londres. Durante la Segunda Guerra Mundial fue trasladado temporalmente a la costa oeste por la Marina británica, pero volvió a Upnor en 1945 sin volver a zarpar.
En 1974, los propietarios británicos vendieron el barco al South Street Seaport Museum de Nueva York. Allí, bajo su nombre original, permaneció más de 40 años como museo flotante en el East River, aunque la falta de fondos provocó su deterioro visible.
Negociaciones y restauración en Wewelsfleth
En 2002 la asociación "Amigos del Peking" inició conversaciones con el museo neoyorquino para repatriar la barcaza, pero el precio exigido y la ausencia de patrocinadores retrasaron el proceso.
En primavera de 2015 el museo anunció que liberaría el muelle del "Peking" y buscaba un nuevo destino. El gobierno federal alemán aceptó financiar alrededor de 26 millones de euros para el traslado, la restauración y la creación de un muelle en Hamburgo. En verano de 2017, el buque fue transportado en un barco‑grúa hasta el astillero Peters en Wewelsfleth (Schleswig‑Holstein), donde se llevaron a cabo trabajos de restauración que costaron 38,5 millones de euros. Salió del dique seco recién pintado en mayo de 2020 y completó los últimos trabajos de acabado en ese mismo mes.
Nuevo hogar frente a la Elbphilharmonie
El 7 de septiembre de 2020 el "Peking" realizó su último viaje antes de la puesta en reposo: salió de Wewelsfleth y arribó a Hamburgo, donde fue recibido por una multitud de barcos escolta, fuentes de agua y un concierto de música electrónica. Actualmente está atracado temporalmente en el Bremer Kai, mientras se prepara para su futuro como museo.
El destino definitivo será un muelle frente a la Elbphilharmonie, donde el buque se convertirá en una pieza central del nuevo Museo del Puerto Alemán, que se ubicará en el Kleiner Grasbrook.