Hora Cero – Batalla del Somme
La "Hora Cero" designa el inicio de la ofensiva británica el 1 de julio de 1916, primer día de la Batalla del Somme durante la Primera Guerra Mundial.
Momento de la ofensiva
Se fijó la Hora Cero a las 7:30 a.m. con la intención de aprovechar la niebla matutina y dificultar la visión de los defensores alemanes.
Objetivos británicos
El plan incluía un intenso bombardeo de artillería previo para destruir alambres de púas y puestos fortificados alemanes. Sin embargo, muchas explosiones cayeron cortas o más allá del objetivo, dejando gran parte de las defensas intactas.
Desarrollo del ataque
Al sonar la Hora Cero, los soldados británicos avanzaron sobre la tierra de nadie hacia las trincheras alemanas. Desde el primer momento resultó desastroso: el fuego de ametralladoras, la artillería y los francotiradores alemanes diezmaron a las tropas que se exponían.
Víctimas
El 1 de julio se convirtió en el día más sangriento de la historia militar británica, con 57.470 bajas, de las cuales 19.240 murieron al instante. El número de muertos siguió aumentando en los días posteriores.
Causas de las altas pérdidas
Varios factores explican la magnitud del desastre: metas iniciales excesivamente ambiciosas, falta de inteligencia precisa sobre la disposición defensiva alemana, escasa reconnaissance antes del ataque, subestimación de las ametralladoras alemanas y limitada coordinación entre infantería y artillería.
Consecuencias
A pesar de las terribles pérdidas, la ofensiva del Somme alcanzó sus objetivos tácticos originales, aunque sin lograr una ruptura decisiva del frente.
Legado
La Batalla del Somme simboliza la futilidad y el horror de la guerra de trincheras. Hoy se recuerda principalmente por su enorme cifra de muertos, los objetivos incumplidos y los reveses tácticos sufridos por todas las partes.