Introducción
Décimo episodio de la serie Archienemigos de Roma, en colaboración con Gabriel Castelló. Nuestro antagonista es uno de los grandes monarcas helenísticos: Antíoco III el Grande (Ἀντίοχος Μέγας), rey de Siria entre 223 y 187 a.C.
Orígenes y primeros problemas
Antíoco nació alrededor del 241 a.C., hijo menor de Seleuco II Calínico. Tras la muerte de su hermano mayor, Seleuco III Cerauno, asesinado en una expedición a los montes Tauro, Antíoco quedó como único heredero de la dinastía seleúcida.
Al subir al trono, el imperio seléucida mostraba grietas: había perdido el extremo oriental (Bactria) frente a los partos, territorios en Galacia y Panfilia, y sufría la constante presión de los ptolomeos de Egipto.
Guerra contra Egipto
Su primera gran campaña se dirigió al sur, contra el vecino del Nilo, iniciando la Cuarta Guerra Siria en 219 a.C. Tras ocupar Judea y Palestina durante dos años, Antíoco cruzó a Egipto con 62 000 infantes, 6 000 caballería y 102 elefantes de guerra. El rey egipcio Ptolomeo IV Filópator contaba con fuerzas similares, pero con menos caballería y elefantes. En la batalla de Rafia (Gaza) el 22 de junio de 217 a.C., los egipcios infligieron más de 10 000 bajas a los seléucidas, obligando a Antíoco a firmar una paz que devolvía Palestina a Egipto.
Intentó recuperar la hegemonía en el Creciente Fértil años después, pero los generales de Ptolomeo V lo derrotaron nuevamente.
El enfrentamiento con Roma
Frustrado en el sur, Antíoco dirigió su ambición al norte, hacia Anatolia, donde la creciente República romana ya ejercía influencia a través de aliados como Pérgamo y Rodas. Las tensiones surgieron en 196 a.C. cuando Tito Quinto Flaminio venció a
Con la zona sur consolidada, se volvió al norte, ocupando costas de Cilicia y Caria. Un tratado con Egipto le concedió la cesión de Cilicia y un matrimonio estatal con Cleopatra, hermana de Ptolomeo.
Hannibal en la corte seléucida
Alrededor de 195 a.C. el exiliado cartaginés Hannibal Barca llegó a Éfeso buscando refugio. Se dice que aconsejó a Antíoco sobre la reforma del ejército y la estrategia de cruzar el Helesponto para intervenir en Grecia, intentando crear una alianza helénica contra Roma.
Derrota en Grecia
En abril de 191 a.C. las fuerzas romanas, bajo el mando de Marco Acilio Glauro y Antígono III, sorprendieron a los seléucidas en el paso de Termópilas. Antíoco resultó herido y tuvo que huir de Eubea a Éfeso.
Los combates menores de 190 a.C. (Mioneso, Eurimedonte) terminaron en derrotas seléucidas. La batalla decisiva se libró en Magnesia (Lidia) en 189 a.C., donde las legiones de Lucio Cornelio Escipión y su aliado Eumenes de Pérgamo aplastaron al ejército combinado de Antíoco y los galos.
La Paz de Apamea
Tras la derrota, Antíoco firmó la Paz de Apamea, comprometiéndose a pagar 15 000 talentos a Roma, ceder territorios en Asia Menor y entregar a Hannibal (quien, sin embargo, escapó y buscó asilo en Bitinia). El tratado estableció la frontera seléucida en los montes Tauro y favoreció a aliados romanos como Rodas y Pérgamo.
Últimos años y legado
Con el oeste truncado, Antíoco centró sus esfuerzos en Mesopotamia. Murió en 187 a.C. mientras intentaba saquear el tesoro del templo de Ecbatana (actual Hamadán, Irán). Le sucedió su hijo Seleuco IV Filópator.
Para profundizar en este episodio, se recomienda la novela La traición de Roma de Santiago Posteguillo.