Introducción
La comunicación ha sido siempre un motor fundamental en la evolución de las sociedades. Imagínese que mi abuelo viera a los pastores de hoy con sus teléfonos móviles… Esta historia, sin embargo, nos lleva a los primeros intentos de comunicación a distancia en la Antigüedad clásica.
Fryctoria: la primera red de torres de señales
Los griegos, romanos y cartagineses utilizaban sistemas de comunicación remota, sobre todo en contextos bélicos. En la obra Agamenón, parte de la Orestíada de Esquilo, se describe cómo un centinela espera la señal de fuego que anuncia la caída de Troya y el regreso de Agamenón. Los cartagineses, al cruzar los Alpes con Aníbal, también empleaban antorchas para transmitir mensajes. Además de hogueras y antorchas, se usaban humo y señales acústicas (tambor, cuerno), pero estos métodos eran muy limitados en contenido.
Para superar esas limitaciones, los ingenieros griegos Kleoxenos y Demóclito idearon la Fryctoria, una red de torres (fryktories) situadas en lugares visibles a varios kilómetros de distancia. Cada torre albergaba dos grupos de cinco antorchas. El número de antorchas encendidas en cada grupo representaba una letra según el siguiente alfabeto codificado:
| Izquierda\Derecha | 1 | 2 | 3 | 4 | 5 |
|---|---|---|---|---|---|
| 1 | α | β | γ | δ | ε |
| 2 | ζ | η | θ | ι | κ |
| 3 | λ | μ | ν | ξ | ο |
| 4 | π | ρ | σ | τ | υ |
| 5 | φ | χ | ψ | ω |
Por ejemplo, la letra beta (β) se señalaba con dos antorchas a la derecha y una a la izquierda. Un conjunto de cinco antorchas encendidas simultáneamente en ambos lados marcaba el inicio del mensaje, y otro conjunto idéntico indicaba el final de la palabra. El sistema era preciso, aunque algo engorroso.
Telégrafo hidráulico
Antes de la Fryctoria, el ingeniero cartaginés Aeneas el Táctico había creado el telégrafo hidráulico, usado, según algunas fuentes, durante la Primera Guerra Púnica (264‑241 a.C.). El aparato consistía en dos recipientes cilíndricos llenos de agua, colocados en puntos elevados. Cada recipiente contenía una varilla con marcas grabadas a distintas alturas, cada una representando un mensaje.
Para transmitir, el emisor encendía una antorcha; cuando el receptor hacía lo mismo, ambos abrían simultáneamente una válvula situada en la parte inferior del recipiente, dejando salir el agua hasta la marca deseada. En ese momento el emisor apagaba la antorcha, señalando el fin del mensaje, y cerraba la válvula. La altura del nivel de agua en la varilla indicaba el mensaje recibido. El espacio entre marcas permitía un margen de error suficiente para abrir y cerrar la válvula.
Fuente: Los inventos de los antiguos