Historia de Europa

Barbarroja, el capitán pirata de Astérix y Obélix, podría haber sido el Zeniquetes histórico

Barbarroja en Astérix y Obélix

Para los millones de seguidores de Astérix y Obélix, el pirata Barbarroja es sinónimo de "un capitán y su tripulación siempre listos para recibir una paliza". Cada encuentro con los galos termina con el hundimiento de su barco y la deriva sobre troncos. Aunque Goscinny y Uderzo se inspiraron en los piratas de la serie Le Démon des Caraïbes de Jean‑Michel Charlier y Victor Hubinon, el contexto mediterráneo sugiere que su modelo histórico pudo haber sido el de los piratas de Cilicia, encabezados por Zeniquetes.

Barbarroja, el capitán pirata de Astérix y Obélix, podría haber sido el Zeniquetes histórico

La Cilicia y su geografía pirata

La zona costera de la antigua Cilicia (en griego Κιλικία y armenio Կիlangelanges), situada en el sureste de la actual Turquía, estaba compuesta por dos regiones:

  • Cilicia Trácea: interior montañoso y accidentado.
  • Cilicia Pedía: llanuras fluviales y costas escarpadas, con calas, islas y acantilados perfectos para esconder naves.

Desde los hititas hasta los seléucidas, la zona fue disputada constantemente, lo que obligó a sus habitantes, poco agrícolas y con escasa pesca, a buscar la vida del saqueo.

Barbarroja, el capitán pirata de Astérix y Obélix, podría haber sido el Zeniquetes histórico

El auge de la piratería cilicia

En la primera mitad del siglo I a.C. los pequeños grupos de ladrones, embarcados en naves tipo liburnae, pinazas o hemiolias, pasaron de asaltar simples cargueros a controlar archipiélagos y puertos fortificados. Crearon una red de financiación basada en el secuestro de ricos romanos, como el famoso rapto del joven Gayo Julio César en su camino a Rodas.

Plutarco relata que los piratas, al reconocer a un romano, fingían asombro, lo humillaban y, tras burlas prolongadas, lo arrojaban al mar o lo dejaban morir.

Zeniquetes, el “Barbarroja” histórico

En este contexto surge Zeniquetes (también llamado Zenicetus), uno de los capitanes más célebres. Los autores clásicos describían a los piratas cilicios con desprecio, resaltando su afición por ropas lujosas, barbas perfumadas, pendientes y maquillaje. Sus barcos exhibían velas púrpuras, bronce reluciente, remos de hoja de plata y banderas negras con calaveras.

Desde su base en Olympos (actual Çıralı, Antalya), Zeniquetes operaba bajo la "carta de corso" del rey Mitrídates VI de Ponto. Sus dominios se extendían entre Rodas y Creta, y sus aliados incluían a Nicón, temido en el Creciente Fértil y el Egeo oriental.

La campaña romana contra los piratas

En 77 a.C. el senador Publio Servilio Vatia fue enviado como procónsul a Cilicia con un gran ejército y flota. Tras una rápida victoria naval, tomó Olympos, donde Zeniquetes y sus hombres fueron quemados vivos. Continuó su ofensiva en Phaselis y Coricos, capturando a Nicón y depurando la costa cilicia.

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En 75 a.C. Vatia conquistó la región montañosa de los Isaurios, recibió el título de imperator y celebró un triunfo en Roma, depositando el botín en el templo de Saturno. Sin embargo, la solución fue sólo temporal.

Pompeyo y la erradicación definitiva

En 68 a.C. los piratas cilicios, libres de la presión naval romana, atacaron costas tan lejanas como Ibiza, Chipre, Gaeta, Miseno y Ostia. El Senado otorgó a Pompeyo el Grande poderes extraordinarios mediante la Lex Gabinia. Con una flota dividida en trece zonas, Pompeyo limpió el Mediterráneo en apenas cuarenta días, llegando a hundir cerca de mil naves enemigas frente a Coracesio (actual Alanya) y capturando a más de diez mil piratas.

Algunos piratas negociaron su rendición, obtuvieron la ciudadanía romana y se convirtieron en comerciantes en la ciudad de Soli, rebautizada como Pompeiópolis. Décadas después, los descendientes de estos marineros volverían a ser un problema para el imperio bajo Octavio, pero esa es historia de otra novela.

Colaboración de Gabriel Castelló, autor de Archenemies of Rome.


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