Una teoría sorprendente
Aunque la temporada navideña ya pasó, siempre es buen momento para hablar de Jesús de Nazaret. Esta vez nos centramos en un tema aún más polémico que su famoso nacimiento: su muerte y, sobre todo, la supuesta tumba donde reposarían sus restos. Según la versión oficial cristiana, Jesús ascendió al cielo y no dejó tumba alguna, pero existen tradiciones y teorías que afirman lo contrario.
¿Y si la tumba estuviera en Japón?
Una de esas teorías ubica la tumba de Jesús en Shingo, un pequeño pueblo de la prefectura de Aomori, en el extremo norte de la isla principal del archipiélago japonés, a unos 10.000 km de Palestina.
Imagen: Supuesta tumba de Jesús en Aomori.
El relato japonés
Según una crónica apócrifa japonesa, Jesús habría visitado Japón durante su vida oculta. Tras la crucifixión, el relato sostiene que no murió él, sino su hermano, llamado Isukiri (una adaptación japonesa de un nombre arameo). Isukiri habría tomado el lugar de Jesús en la cruz, salvando así la vida del Mesías.
Devastado, Jesús habría regresado a Japón con los restos de su hermano y con reliquias como mechones de cabello de la Virgen María. Tras un largo viaje por Asia Menor y Siberia, llegó a Shingo, donde se estableció, se casó con una mujer local, tuvo hijos y vivió hasta los 106 años. Tras su muerte, ambos fueron enterrados en una colina funeraria en las afueras del pueblo.
Imagen: Aomori (en rojo), lugar de la supuesta tumba.
Los documentos que la respaldan
La historia se habría conservado en un conjunto de escritos llamado Testamento de Jesús, descubierto a finales del siglo XIX. Según sus defensores, los manuscritos tendrían unos 1.500 años y fueron transmitidos por la familia Takenouchi, sacerdotes de un santuario shintoísta de la prefectura de Ibaraki.
En el siglo XX, el cosmoarqueólogo Wado Kosaka los transcribió, compiló y tradujo a varios idiomas. Aunque la autenticidad de los textos es ampliamente cuestionada por académicos japoneses y extranjeros, la leyenda ha quedado viva y se ha convertido en una atracción turística para Shingo.
Imagen: Habitantes locales bailando en el "Festival de Cristo".
Críticas y explicaciones alternativas
Algunos habitantes de Shingo presentan rasgos físicos más occidentales que típicos japoneses, lo que ha alimentado teorías de una posible mezcla genética con descendientes de Jesús o de los supuestos «tribus perdidas» de Israel. También se señalan palabras de posible origen hebreo en el dialecto local. Sin embargo, los expertos atribuyen estas características a migraciones y contactos históricos normales, sin necesidad de recurrir a mitos.
En cualquier caso, los supuestos restos son cuidados con devoción, se limpian regularmente y se bendicen durante los festivales locales, aunque los ritos son de carácter shintoísta y no cristiano.
Conclusión
La historia de la tumba de Jesús en Aomori pertenece al ámbito del folklore y la pseudohistoria. No existen pruebas arqueológicas o documentales que la corroboren, pero sigue alimentando la imaginación de viajeros y curiosos.
Colaboración de R. Ibarzabal, Samurai Stories