Un poema épico conservado en Estambul
En el Museo de Artes Orientales de Estambul se exhibe una copia de uno de los poemas épicos más antiguos de la humanidad, perteneciente a la literatura sumeria: Enmerkar y el señor de Aratta. Con unas 600 líneas, narra el enfrentamiento entre naciones y podría ser la crónica más antigua de un conflicto que conocemos.
El rey Enmerkar, segundo monarca de la Primera Dinastía de Uruk, codiciaba las riquezas de la legendaria ciudad de Aratta, situada a siete cadenas montañosas de distancia, en lo que hoy es Irán. En el poema, Enmerkar pide a la diosa Inanna, protectora de Uruk, que envíe materiales preciosos y mano de obra desde Aratta para erigir templos en su honor y para el templo del dios Enki en Eridu.
Inanna, que no escapa a los halagos, aconseja a Enmerkar elegir un mensajero capaz de cruzar las difíciles montañas de Ashan (las actuales Zagros). El emisario, además de amenazar, recita ante el señor de Aratta el "Encanto de Enki", poema legendario que describe cómo Enki puso fin a la Edad de Oro de Enlil.
El intercambio entre Uruk y Aratta
El señor de Aratta rechaza las exigencias y, alegando también estar bajo la protección de Inanna, propone un combate singular entre campeones. Cambia de opinión y acepta someterse si recibe una gran cantidad de grano. Tras entregar el cereal, Aratta exige cornalina y lapislázuli, lo que irrita a los arattanos, que terminan entregando esas piedras a Enmerkar.
Enmerkar insiste en enviar su cetro con el mensajero, lo que asusta a los arattanos, y vuelve a proponer el combate individual, especificando que el guerrero no sea "ni negro ni blanco, ni moreno, ni rubio, ni moteado". El desafío se intensifica, pero fragmentos del poema se han perdido, dejando el desenlace incompleto. Lo que se deduce es que Uruk sale victorioso, gracias al apoyo divino.
Descubrimientos arqueológicos en Jiroft
En el año 2000, una sequía desvió el río Halil y un campesino encontró restos cerámicos que vendió en el mercado negro. En 2001 se descubrió una tumba con un magnífico vaso de clorita incrustado. Tras varias ventas ilegales, el gobierno iraní intervino y el profesor Yousef Madjidzadeh inició excavaciones cerca de la ciudad de Jiroft.
En 2005 se excavó el palacio real, donde se hallaron las muestras más antiguas del idioma elamita, aún parcialmente traducido y sin parentesco con las lenguas vecinas. Algunos arqueólogos sostienen que fueron los elamitas quienes inventaron la escritura cuneiforme, que luego copiarían los sumerios.
Los restos indican una civilización tan importante que recibió el nombre de "Cultura Jiroft". La ciudad se ubicó en un "punto paradisíaco": una llanura fluvial fértil, recursos naturales abundantes y un terreno defensivo. Restos de alimentos como dátiles asados y pescado demuestran relaciones comerciales con el Golfo Pérsico e India. Además, se extrajeron lapislázuli, cornalina y clorita de montañas cercanas, los mismos materiales citados en el poema.
Se hallaron también indicios de intercambios con ciudades sumerias, incluida Uruk. Curiosamente, el gobernante de Jiroft no parecía estar subordinado al clero, a diferencia de los sumerios, lo que concuerda con el relato donde Enmerkar actúa bajo la guía de Inanna, mientras el señor de Aratta decide por su cuenta.
Paralelismos entre la leyenda y la arqueología
Según los especialistas, el sitio de Jiroft coincide en todos sus aspectos con "Enmerkar y el señor de Aratta": los productos mencionados, la riqueza del reino, la descripción de la ciudad y su organización gubernamental. Podríamos estar ante una nueva Troya de la Antigüedad, donde la leyenda cobra vida gracias a la labor de los arqueólogos.