Historia de Europa

Los místicos esponsales de Santa Catalina, la obra que provocó la muerte del pintor sevillano Murillo

Breve biografía de Bartolomé Esteban Murillo

Bartolomé Esteban Murillo nació en Sevilla a finales de diciembre de 1617 y fue bautizado el 1 de enero de 1618 en la parroquia de Santa María Magdalena. Fue el más joven de catorce hermanos y quedó huérfano de padre y madre antes de cumplir los diez años. Creció en la calle Santa Teresa, junto a la Plaza de Santa Cruz, y se convirtió en uno de los pintores más célebres del barroco español, autor de la Inmaculada Concepción y de los pastores que adornan nuestras tarjetas navideñas.

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Una leyenda que lo persiguió

Según la tradición popular, una gitana se le acercó mientras Murillo paseaba por la majestuosa Catedral de Sevilla o por el antiguo puerto de la ciudad. Le leyó la fortuna y, mirándolo fijamente, le advirtió que no asistiera a ningún matrimonio, pues uno de ellos sería la causa de su desgracia. Murillo, hombre de profunda fe pero también superstitioso, rechazó una invitación por temor a que la profecía se cumpliera.

El encargo de los Capuchinos de Cádiz

Ya entrado en la década de 1680, el maestro barroco recibió del convento de los Capuchinos de Cádiz el encargo de decorar el retablo mayor de la desaparecida iglesia de Santa Catalina. Decidió instalarse en el convento, donde pasaría sus últimos años y donde ejecutaría su obra más ambiciosa.

Los místicos esponsales de Santa Catalina, la obra que provocó la muerte del pintor sevillano Murillo

Los místicos esponsales de Santa Catalina

En Los místicos esponsales de Santa Catalina (1682) se representa el momento en que una asamblea de seres celestiales coloca una corona y un anillo en el dedo de la santa, en presencia de otras divinidades. Es, literalmente, una boda espiritual entre Santa Catalina y Dios. La obra, de casi cuatro metros de altura, estaba destinada a colgarse sobre el altar mayor.

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La tragedia del accidente

Mientras trabajaba en la enorme composición, Murillo sufrió una caída fatal desde el andamio. El accidente ocurrió justo cuando, según su testamento, aún no había concluido los trabajos del convento de Cádiz. La caída no le quitó la vida de inmediato, pero le dejó una dolencia irreversible que lo llevó a la muerte poco tiempo después, cumpliendo así la siniestra profecía de la gitana.

Colaboración de Marta Rodríguez Cuervo por Martonimos