Historia de Europa

Derechos humanos y feminismo

Contexto histórico

En la década de 1780 Francia enfrentaba una grave crisis financiera: la ayuda a la independencia de EE. UU., los constantes enfrentamientos con Inglaterra y varias cosechas malas dejaron casi vacíos los arcas reales. El rey Luis XVI optó por la solución más rápida: aumentar los impuestos. Para legitimar la medida convocó a los Estados Generales el 17 de junio de 1789, con el objetivo de aprobar nuevos gravámenes y salir de la bancarrota.

Sin embargo, los tres estamentos representados (nobleza, clero y pueblo) exigían reformas económicas y sociales, así como la transformación de la monarquía absoluta en una monarquía constitucional. El 9 de julio los tres estamentos se unieron y formaron la Asamblea Constituyente, que marcó el inicio de la Revolución Francesa. El detonante simbólico fue la toma de la Bastilla el 14 de julio.

La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano

El 26 de agosto de 1789 se promulgó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, que sintetizaba el lema revolucionario «Libertad, igualdad, fraternidad». Este documento inspiró, décadas después, la Declaración Universal de los Derechos Humanos (10 de diciembre de 1948).

Derechos humanos y feminismo

Olympe de Gouges y el feminismo revolucionario

Desde mi punto de vista, la Declaración de 1789 se refería a los derechos humanos en general, sin distinguir entre hombres y mujeres, ya que la revolución contó con la participación de ambos sexos. Sin embargo, Olympe de Gouges no lo vio de la misma forma. En 1791 redactó la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, uno de los primeros documentos históricos que reivindica la emancipación femenina y la igualdad jurídica de la mujer frente al hombre.

Aunque su planteamiento es defendible y valiente para la época, de Gouges emplea una retórica que diferencia explícitamente a los géneros, llegando a describir al “sexo superior” en términos de belleza y coraje. Su texto, por tanto, no busca una igualdad neutra, sino que subraya la distinción entre hombres y mujeres.

Una visión de feminismo defendible

No pretendo ser sexista; al contrario, considero que hombres y mujeres son iguales (aunque no físicamente idénticos, gracias a Dios). El feminismo que defiendo es aquel que lucha por la igualdad real entre los géneros, sin pretender la supremacía de uno sobre otro ni perpetuar la diferenciación.

Podemos aprender de Nelson Mandela (recomiendo la película Invictus), quien después de años de injusticia entendió que la sociedad sudafricana solo podía reconstruirse sobre la base del perdón y la igualdad. Las mujeres han sufrido innumerables injusticias, pero también deben poder perdonar, mirar al futuro y luchar conjuntamente por la igualdad.

Preámbulo de la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana

Nosotras, madres, hijas, hermanas y representantes de la Nación, solicitamos ser constituidas en una Asamblea Nacional. Considerando que la ignorancia, el olvido o el desprecio de los derechos de la mujer son la causa de los males públicos y de la corrupción gubernamental, resolvemos exponer en una solemne declaración los derechos naturales, inalienables y sagrados de la mujer, de modo que dicha declaración, presente continuamente ante todos los miembros del cuerpo social, les recuerde sus derechos y deberes. Así, los actos del poder femenino y del poder masculino podrán, en todo momento, compararse con los objetivos de cualquier institución política y ser más respetados por ella, garantizando que las reivindicaciones de los ciudadanos se basen en principios simples e indisputables dirigidos al mantenimiento de la Constitución, las buenas costumbres y la felicidad de todos.

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