Es importante recordar que la campaña de septiembre no se limitó a los combates entre soldados. Desde el primer día de la guerra, las fuerzas alemanas iniciaron una exterminación sistemática de la población polaca. A continuación se enumeran algunos de los crímenes más atroces cometidos, como recuerdo y advertencia.
Desde el arranque del conflicto, los oficiales alemanes alimentaron una paranoia extrema sobre supuestos partisanos polacos, a pesar de que en septiembre la Wehrmacht se enfrentó a unidades regulares del Ejército polaco y no a insurgentes.
Un general de una división alemana, citado en el libro de Jochen Böhler "Invasion 1939. Germany against Poland", escribió en un memorándum que la población polaca estaba fanáticamente inclinada contra Alemania. Un oficial de inteligencia de otra unidad, en la misma línea, recomendó a sus hombres: "Tratar a la población con dureza… y, si es necesario, intervenir sin piedad". Esa orden se cumplió de forma generalizada.
Częstochowa: crimen preventivo contra los "guerrilleros"
Solo cuatro días después, el 4 de septiembre, en Częstochowa se produjo, según el diario de un médico militar alemán, un tiroteo sin sentido en pleno centro de la ciudad. No se halló a ningún combatiente armado polaco ni armas abandonadas.
Más de doscientos civiles polacos y judíos fueron reunidos en la plaza central y masacrados. Helena Szpilman, testigo del hecho, recordó: "Tuvimos que pasar bajo su convoy con las manos en alto. Soldados alemanes rodearon la plaza, buscaban cuchillos y, al encontrar alguno, lo llevaban a un vehículo antiaéreo polaco y lo fusilaban al instante". Se calcula que al menos 227 personas murieron, aunque la Wehrmacht admitió sólo 96 hombres y tres mujeres.
Torzeńcu: el pueblo incendiado
En la noche del 1 al 2 de septiembre, en la aldea de Torzeńcu, situada a orillas del río Prosna, el regimiento 41 recibió un supuesto ataque de la población civil. Los documentos no registran armas en manos de los aldeanos, y sólo tres soldados alemanes resultaron muertos.
Tras un juicio rápido, 17 o 18 civiles fueron ejecutados. Al día siguiente, el pueblo entero fue bombardeado con morteros y quemado. El historiador Jochen Böhler escribe: "Si el motivo del ataque no fue la participación de la población, sino la alucinación colectiva de los soldados, el resultado resulta comprensible".
Bydgoszcz: el "Domingo Sangriento" y la represalia alemana
El 3 de septiembre, la propaganda nazi, impulsada por Goebbels, acusó al ejército polaco de masacrar a civiles alemanes en Bydgoszcz. Según el historiador polaco Paweł Kosiński, alrededor de 250 alemanes murieron, mayormente milicianos que habían llevado a cabo acciones subversivas antes de la llegada de la Wehrmacht.
En respuesta a lo que llamaron el "Domingo Sangriento", los alemanes organizaron una represalia brutal. En los cuatro primeros meses de ocupación, asesinaron aproximadamente 5 000 habitantes de Bydgoszcz y sus alrededores; 243 de ellos fueron fusilados tras juicios‑simulacro que violaban incluso la legislación nazi.
Boryszew: prisioneros ejecutados por el "Domingo Sangriento"
El 22 de septiembre, basándose en un informe falso de un Volksdeutsch local, 50 prisioneros del Batallón de Defensa Nacional de Bydgoszcz fueron fusilados. El batallón estaba fuera de la ciudad el día del "Domingo Sangriento"; los oficiales fueron seleccionados al azar y ejecutados con ametralladoras el mismo día de la sentencia.
Przemyśl: masacre de la población judía
El grupo operativo del Obergruppenführer Udo von Woychrsch, creado por orden de Himmler el 3 de septiembre de 1939, llevó a cabo una de las mayores masacres judías del conflicto. Entre el 16 y varios días después, alrededor de 600 judíos fueron asesinados, convirtiéndose en la masacre más grande cometida durante la defensa polaca.
Ciepielów: ¿un asesinato dudoso?
El caso más conocido de crimen de la Wehrmacht contra prisioneros de guerra polacos ocurrió cerca de Ciepielów el 8 de septiembre, cuando aproximadamente 300 soldados del 7.º División de Infantería fueron ejecutados, supuestamente como represalia por su resistencia. La orden provino de la 11.º Compañía del 15.º Regimiento de Infantería Motorizada.
La principal evidencia es una carta anónima enviada al consulado polaco en Múnich en 1950, supuestamente extraída del diario de un soldado alemán titulado "Nuestro primer combate en Polonia". El documento describe que a los prisioneros se les quitó el uniforme, se les cortó el tirante y fueron fusilados, sus cuerpos arrojados a una zanja.
Recientemente, algunos historiadores, como Janusz Ryt, cuestionan la veracidad de este episodio, alegando que podría ser propaganda comunista de la Guerra Fría. Señalan incongruencias en el relato (por ejemplo, los soldados polacos no usaban tirantes) y la ausencia de testimonios contemporáneos.
Independientemente del debate, el hecho de que el crimen de Ciepielów sea menor o mayor no altera la imagen global de los crímenes inhumanos cometidos por las fuerzas alemanas durante la campaña de septiembre.
Fuentes
Bibliografía básica:
- Jochen Böhler, Invasion 1939. Germany against Poland, Znak, 2011.
- Jochen Böhler, Wehrmacht crimes in Poland. September 1939. Total war, Znak, 2009.
Bibliografía complementaria:
- Tomasz Chinciński, The German sabotage in Poland in 1939 in the light of the police and military documents of the Second Polish Republic and the special services of the Third Reich, parte 2 (agosto‑septiembre 1939), "Remembrance and Justice", nº 1 (9), 2006.
- Szymon Datner, Wehrmacht crimes against prisoners of war in World War II, Ministerio de Defensa, 1961.
- Janusz Ryt, Murder near Ciepielów in reports and documents, 2009.
- Apoloniusz Zawilski, Battles of the Polish September, Znak, 2011.