Infancia y primeros años
Charlotte Parkhurst nació en 1812 en New Hampshire. Quedó huérfana a una edad muy temprana y creció en un orfanato, donde pasaba más tiempo con los caballos del establo que con otros niños.
Escapada y vida bajo disfraz masculino
Al cumplir la adolescencia, Charlotte abandonó el orfanato y consiguió trabajo en un establo de Worcester, Massachusetts, propiedad de Ebenezer Balch. Su habilidad con la equitación le permitió conducir carruajes tirados por hasta seis caballos. El ambiente hostil y los constantes abusos la llevaron a decidir escapar y buscar una nueva vida en Providence, Rhode Island. Para evitar ser reconocida, se cortó el cabello, se vistió con ropa masculina y adoptó el nombre Charley Parkhurst. Allí se formó como conductor de diligencias.
El llamado de la fiebre del oro
En 1851, atraída por la fiebre del oro, Charley viajó a California y se incorporó a la California Stage Company. Su carrera estuvo marcada por peligros: asaltos, accidentes y una lesión que le dejó ciego de un ojo tras ser pateada por un caballo, ganándose el apodo de "One‑Eyed Charley". Tras veinte años conduciendo diligencias y padeciendo dolor crónico en las manos, decidió retirarse y dedicarse a otros oficios menores.
El voto histórico
En 1868, tras la Guerra Civil, se celebraron elecciones presidenciales en Soquel, California, donde Charley residía. Su nombre apareció en los registros electorales y, sin saberlo, se convirtió en la primera mujer en ejercer el derecho al voto en el estado, mucho antes de que la legislación lo permitiera (el voto femenino se legalizó en California en 1911).
Últimos días y descubrimiento
Charley falleció el 18 de diciembre de 1879 a causa de un cáncer de lengua. Al preparar su cuerpo para el entierro, el médico y los vecinos descubrieron que, en realidad, era una mujer.
Legado
En la estación de bomberos de Soquel se conserva una placa conmemorativa que reza:
«El 3 de noviembre de 1868, este lugar votó por primera vez en el estado de California a "Charley" Parkhurst, quien se había disfrazado de hombre...»
Hoy, Charley Parkhurst es recordada como pionera del derecho al voto y como símbolo de la valentía y determinación de las mujeres que desafiaron las normas de su época.