Introducción
Al escribir sobre la historia, a menudo aparecen relatos paralelos que deben dejarse de lado para mantener el foco. En esta entrada cierro el círculo de dos historias que había quedado pendiente.
Antecedentes familiares
Catalina de Lancaster era hija de Juan de Gante, duque de Lancaster, y de Constanza de Castilla. Juan era hijo del rey inglés Eduardo III y hermano del Príncipe Negro. Constanza, por su parte, era hija de Pedro I de Castilla, conocido como el Cruel o el Justiciero, y de María de Padilla.
La guerra civil castellana
Pedro I libró una interminable lucha contra su medio hermano Enrique de Trastámara. Ambos descendían de Alfonso XI; aunque Enrique era mayor, al ser hijo natural Pedro heredó el trono.
Intervención extranjera
Aragón y Francia apoyaron la rebelión de Enrique para debilitar a Castilla. Francia, además, buscaba aliarse con la poderosa flota castellana contra Inglaterra. La mala relación de Pedro con Blanca de Borbón (historia aparte) facilitó que Francia intentara sustituir al rey por Enrique.
El respaldo francés a Enrique provocó la respuesta inglesa: la alianza militar bajo el mando del Príncipe Negro y la unión dinástica mediante el matrimonio de dos hijas de Pedro con dos hijos de Eduardo III, entre los cuales estaban los futuros padres de Catalina.
El tratado de Bayona y el matrimonio decisivo
Tras la muerte de Pedro en la batalla de Montiel (1369), Constanza heredó los derechos dinásticos y su esposo Juan apoyó la causa para recuperar la corona. El conflicto continuó hasta 1388, cuando el Tratado de Bayona selló la unión de las dos ramas dinásticas mediante el matrimonio entre los nietos de Enrique (futuro Enrique III) y de Pedro (Catalina de Lancaster).
Como en Inglaterra, se acordó que el heredero de Castilla llevaría el título de Príncipe de Asturias. Así, Catalina de Lancaster se convirtió en la primera princesa de Asturias y, más tarde, en reina de Castilla. Fue también la abuela de la célebre Isabel I de Castilla, “La Católica”.
Legado y lecturas recomendadas
Para profundizar en la figura de Catalina, consulte el libro homónimo de María Teresa Álvarez. Sobre la contienda entre Pedro I y Enrique de Trastámara, se recomienda “El corazón del rey maldito” de Graziella Saénz de Heredia. La tormentosa relación entre Pedro y Blanca de Borbón aparece en la novela “Los años malos” de León Arsenal.
Imagen: Catalina de Lancaster