I. Contexto histórico y lugar de nacimiento
En la alta edad media no existía un registro riguroso de nacimientos, ni siquiera entre la nobleza. Urraca nació probablemente alrededor del año 1080, quizá en León o en Sahagún. Era hija de Alfonso VI, rey de León, Castilla y Galicia, y de Constance de Borgoña.
II. La muerte del heredero varón
Alfonso VI tuvo seis esposas y varias amantes, pero sólo un hijo varón sobrevivió: Sancho Alfónsez, fruto de su relación con la musulmana Zaida. Sancho murió en la batalla de Uclés (1108) contra los almorávides, dejando a la sucesión sin un heredero masculino directo.
III. La complicada sucesión de Alfonso VI
Tras la muerte de Sancho, la mayor heredera fue Urraca, viuda de Raimundo de Borgoña (fallecido en 1107). De su matrimonio nacieron Sancha y Alfonso Raimúndez, futuro Alfonso VII. La ausencia de un esposo que pudiera aportar apoyo militar y la presión de la poderosa familia borgoñona complicaron la situación. Además, otras hijas de Alfonso VI, como Teresa (casada con Enrique de Borgoña, conde de Portugal), también aspiraban a heredar o a crear un reino independiente.
IV. El fallecimiento de Alfonso VI
Alfonso VI murió en 1109, un año después de su hijo. Ya había designado a Urraca como su sucesora, pero sin haberle asegurado un matrimonio que garantizara apoyo político y militar. Se barajaron dos opciones: un noble castellano‑leonés o un monarca extranjero.
V. El matrimonio con Alfonso I de Aragón
Finalmente se eligió al rey de Aragón, Alfonso I el Batallador, primo de Alfonso VI y destacado líder contra los almorávides. La unión resultó desastrosa: ambos tenían personalidades fuertes y Urraca, ya madre y con experiencia como condesa de Galicia, defendía sus derechos. En los pactos matrimoniales ella entregó sus dominios a cambio del título de imperator totius Hispaniae para Alfonso, pero se le exigía respetarla como esposa. Alfonso I, más interesado en la guerra que en la vida conyugal, la acosó y cometió abusos, llegando a invadir León, saquear ciudades y destituir obispos.
VI. La disolución del matrimonio
Las constantes disputas y las separaciones forzaron la anulación del vínculo bajo el pretexto de consanguinidad, impulsada por la facción borgoñona que defendía los intereses del hijo de Urraca, Alfonso Raimúndez.
VII. Relación con su hijo Alfonso Raimúndez (Alfonso VII)
La relación madre‑hijo fue tensa. Los gallegos, con una tradición de autonomía (antiguo reino suevo), apoyaron a Alfonso Raimúndez, coronándolo rey de Galicia en 1111. En 1117 Urraca le cedió el gobierno de Toledo, separándolo de la conflictiva Galicia y preparándolo para el futuro reinado.
VIII. Relación con su media hermana Teresa, condesa de Portugal
Teresa y su esposo Enrique de Borgoña, condes de Portugal, alternaron alianzas y enfrentamientos con Urraca, buscando siempre ventaja dentro del reino leonés. Su ambición sentó las bases de la futura independencia portuguesa bajo Alfonso Henriquez.
IX. Revuelta comunal en Sahagún y Compostela
Dos rebeliones marcaron su reinado. En Sahagún, los insurgentes impidieron a Urraca entrar al monasterio donde estaba enterrado su padre. En Compostela, la población la humilló públicamente: la arrastró por la calle desnuda, la golpeó y la cubrió de barro, según relata la Historia Compostelana. A pesar de ello, la reina logró sofocar ambas revueltas y mantuvo el trono hasta su muerte en 1126.
X. Valoración histórica
Los crónicas contemporáneas, como la Historia Compostelana y el Anonimato de Sahagún, fueron redactadas por autores eclesiásticos con marcada misoginia, lo que empaña su objetividad. La visión actual reconoce que, pese a los conflictos internos y externos (almorávides, Aragón, Portugal y la aspiración gallega), Urraca mantuvo el reino unido y lo entregó a su hijo Alfonso VII tras diecisiete años de gobierno, en una época de crisis económica y militar.
Su figura representa una de las más fascinantes y complejas de la historia de León y Castilla.