Contexto de los bombardeos en la Guerra Civil española
Durante la Guerra Civil (1936‑1939) las principales ciudades y puertos del litoral mediterráneo fueron blanco de intensos bombardeos aéreos, mayormente realizados por la aviación italiana desde bases en Mallorca. Estos ataques buscaban debilitar la retaguardia republicana, hostigar sus infraestructuras económicas y de comunicaciones y dificultar la llegada de ayuda exterior. En la zona de Murcia, los bombarderos partían de la base de Armilla (Granada) e incluso de Sevilla.
La Guerra Civil sirvió de ensayo para nuevas tácticas y tecnologías bélicas que alcanzarían su apogeo en la Segunda Guerra Mundial, entre ellas los bombardeos masivos contra objetivos tanto militares como civiles. A partir de la Primera Guerra Mundial, las ciudades pasaron a considerarse objetivos estratégicos dentro de la doctrina de «guerra total», que borró la distinción entre frente y retaguardia.
Ambos bandos emplearon la estrategia aérea, aunque la ayuda italiana y alemana al bando sublevado hizo que sus bombardeos fueran más frecuentes e intensos. Entre las ciudades republicanas bombardeadas se encuentran Madrid, Barcelona, Guernica, Tarragona, Santander, Almería, Castellón, Reus, Sagunto, Valencia, Águilas, Alicante, Cartagena, Albacete, Jaén, entre otras. Los republicanos, por su parte, atacaron ciudades como Córdoba, Valladolid, Cabra, Salamanca, Burgos, Ceuta y Melilla.
Además de destruir infraestructuras, los ataques buscaban intimidar y desmoralizar a la población civil mediante combinaciones de bombas explosivas y incendiarias, como en Guernica, o el uso de Stuka alemanes en el interior de Castellón. En resumen, la contienda fue una preparación para el conflicto mundial que se avecinaba.
Cartagena: objetivo estratégico
Cartagena albergaba la única gran base naval republicana, con su flota principal, astilleros, fábricas y el puerto de llegada de ayuda militar extranjera. Por ello, se convirtió en un blanco prioritario del bando nacional. La ciudad estaba bien defendida: un acorazado, tres cruceros, varios destructores, torpederos y submarinos, además de una densa red de baterías costeras y antiaéreas que permitían la llegada de buques, sobre todo soviéticos, con material bélico.
El objetivo de los nacionalistas era detener ese flujo de ayuda. Entre octubre y noviembre de 1936 se llevaron a cabo al menos 117 ataques aéreos contra la ciudad y su zona, que dejaron 233 víctimas, cientos de heridos y la destrucción de un tercio del tejido urbano.
Los bombardeos más destacados
1. Primer bombardeo – 18 de octubre de 1936. Dos aviones alemanes Ju‑52, tripulados por personal de la Legión Cóndor y procedentes de Armilla, realizaron un único pase al amanecer y lanzaron diez bombas de 250 kg. El objetivo eran los barcos del puerto, pero la mayor parte cayó sobre el centro urbano, provocando 22 muertos y numerosos heridos. El ataque quebrantó la sensación de seguridad de la población y motivó la construcción de refugios antiaéreos.
2. Segundo bombardeo – 20 de octubre de 1936. Tres Ju‑52, esta vez pilotados por aviadores españoles, atacaron de noche y soltaron sus 18 bombas; solo una no alcanzó el objetivo. El daño material y las víctimas fueron menores que en el bombardeo anterior.
Ambos ataques no lograron detener el tráfico marítimo ni la llegada de ayuda soviética. Para romper esa cadena, se planificó un tercer bombardeo.
3. Tercer bombardeo – 27 de octubre de 1936. Misión conjunta entre la Aviazione Militare italiana (tres Savoia‑S‑81) y cinco Ju‑52 españoles. El objetivo fueron Cartagena y la base aérea de Los Alcázares. Aunque no se destruyeron infraestructuras clave, sí se registraron bajas civiles y militares.
En noviembre se produjeron dos ataques menores (2 y 4 de noviembre) y un vuelo de reconocimiento (23 de noviembre) que fotografió puertos, astilleros y baterías antiaéreas, marcando la primera misión española de la Legión Cóndor.
4. Bombardeo de cuatro horas – 25 de noviembre de 1936. Veinte Ju‑52, trasladados de Sevilla a Melilla para un mejor ángulo de ataque, realizaron un asalto en varias oleadas entre las 17:25 y las 21:30. El bombardeo, conocido como el «bombardeo de cuatro horas», causó 58 muertos y dejó a la población encerrada en refugios durante todo ese tiempo, generando una profunda sensación de vulnerabilidad y provocando la evacuación de muchas familias al interior.
En total, los bombardeos de octubre y noviembre provocaron cerca de 100 fallecidos y cientos de heridos, además de dejar innumerables viviendas inservibles. Estos hechos demostraron el incumplimiento de las resoluciones del Comité de No‑intervención por parte de las potencias extranjeras.
Curiosamente, la mayor parte de los ataques aéreos fueron realizados por aviones alemanes, con una participación italiana limitada a algunos aviones y escoltas.
Importancia estratégica de Cartagena
Cartagena era clave para la defensa republicana: sus instalaciones navales y terrestres, la proximidad de los aeródromos de Los Alcázares y San Javier, y su potente sistema de artillería costera la convertían en el conjunto de bases militares mejor protegido de la República. También albergaba fábricas y el punto de recepción y montaje de la ayuda militar soviética (artillería, aviones, tanques). Este valor estratégico tuvo un alto costo humano y material.
Bibliografía
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