«¡Bajo la túnica de mil años!», gritaban los estudiantes en las calles de Alemania en 1968. Sus protestas apuntaban al obsoleto sistema universitario, a la Gran Coalición, a la guerra de Vietnam y exigían una honesta confrontación con el pasado nazi.
Los detonantes de la protesta
A principios de los años sesenta la situación en Alemania ya no era tan próspera como durante el milagro económico de la era Adenauer. La inflación y el desempleo aumentaban, las minas de carbón comenzaban a cerrarse y el sueño de la reunificación alemana se truncó en 1961 con la construcción del Muro de Berlín.
Los escándalos se sucedían en la arena política. A pesar de su pasado nazi, Heinrich Lübke fue elegido presidente federal por la CDU y la CSU en dos ocasiones. En el Bundestag se debatía si los crímenes del régimen nacional‑socialista debían quedar impunes.
En 1962 ocurrió el caso "Spiegel": Rudolf Augstein, director de la revista Der Spiegel, fue arrestado por orden del entonces ministro de Defensa, Franz Josef Strauss, tras publicar una denuncia crítica al ejército (Bundeswehr).

El presidente federal Heinrich Lübke.
En 1966 la Unión Demócrata Cristiana se vio obligada a formar una coalición con el SPD para poder seguir gobernando.
Mientras tanto, las universidades bullían. Los representantes estudiantiles empezaron a criticar públicamente las estructuras tradicionales, exigiendo contenidos de estudio actualizados, igualdad de oportunidades, mejores condiciones de aprendizaje y el despido de docentes con antecedentes nazis.
Al igual que sus homólogos estadounidenses, los estudiantes alemanes pedían el fin de la guerra en Vietnam y el cese del armamento nuclear. Las leyes de emergencia aprobadas por la coalición avivaron la inquietud, pues se temía una restricción de derechos democráticos básicos.

Manifestación estudiantil contra la guerra de Vietnam.
Organizaciones SDS y APO
El motor del movimiento era la Unión Socialista de Estudiantes Alemanes (SDS), fundada en 1947. Perdió el apoyo del SPD por su postura pro‑RDA y fue expulsada en 1961, convirtiéndose en la cuna de la "Nueva Izquierda".
A comienzos de 1965 Rudi Dutschke, Dieter Kunzelmann y Bernd Rabehl se unieron al SDS de Berlín y pronto ocuparon puestos clave. A partir de entonces la organización se transformó en un grupo anti‑autoritario, de izquierda, con tendencias anarquistas, y desempeñó un papel central en la oposición extra‑parlamentaria (APO).
Desde mediados de los sesenta la APO influyó en gran parte del movimiento estudiantil, considerándose la única contrafuerza frente al gobierno, ya que la Gran Coalición prácticamente anulaba la oposición parlamentaria. La APO protestó enérgicamente contra las leyes de emergencia y denunció la inacción federal respecto a Vietnam.

Rudi Dutschke, líder estudiantil e ideólogo del SDS.
Se organizaron "go‑ins", "sit‑ins" y "teach‑ins" como formas de protesta: ocupaciones de salas universitarias, espacios públicos y edificios, donde los miembros de la APO llamaban la atención con discursos, carteles y bloqueos.
La "Escuela de Frankfurt"
Paralelamente al SDS, la "Acción Subversiva" (APO) también criticaba las condiciones sociales de los años sesenta. En este grupo, liderado por los sociólogos y filósofos Theodor W. Adorno y Herbert Marcuse, predominaban artistas e intelectuales de las grandes ciudades alemanas. Cuestionaban la acción radical del SDS y abogaban por una revolución más pacífica.
Conocida como la "Escuela de Frankfurt", la corriente criticaba la sociedad de consumo desde una perspectiva neo‑marxista. No promovía la violencia, sino cambios mediante acciones focalizadas y continuas en la escuela, el trabajo, el arte y la familia.

Los miembros de la Escuela de Frankfurt no confiaban en el éxito de grandes manifestaciones como las del SDS, pero sus críticas sociales y su visión de una sociedad más justa se convirtieron en un pilar ideológico del movimiento.
La muerte de Benno Ohnesorg y sus consecuencias
El 2 de junio de 1967 el shah persa Reza Pahlavi visitó Berlín. Los estudiantes protestaron contra la visita del dictador, acusado de torturar a opositores y de empobrecer a su pueblo, y también contra el apoyo militar y financiero que recibía de EE. UU. y Alemania.
Frente a la Ópera de Berlín, donde el shah asistía a "La flauta mágica", los manifestantes coreaban su rechazo. De repente se produjo pánico y la policía abrió fuego, matando al estudiante de 26 años Benno Ohnesorg. Hasta entonces las protestas habían sido mayormente lúdicas; a partir de ese momento se tornaron más radicales.

Benno Ohnesorg es trasladado al hospital.
El 11 de abril de 1968, tras el intento de asesinato contra Rudi Dutschke, la protesta ya no pudo ser contenida. Lo que había sido un movimiento pacífico se transformó en una revuelta estudiantil que se extendió a casi todas las ciudades universitarias.
El final del movimiento estudiantil
Los eventos universitarios se interrumpían con gritos y bloqueos que paralizaban el tráfico. Camiones de la prensa Springer fueron incendiados.
En ese momento el grupo editorial Springer controlaba cerca del 50 % del mercado de periódicos y revistas de la República Federal, y era acusado por los estudiantes de manipular a la población. Grandes manifestaciones siguieron a la aprobación de la constitución de emergencia en mayo de 1968.
Hacia finales de 1969 el movimiento comenzó a desvanecerse, principalmente por la fragmentación interna que se acentuó desde el otoño de 1968. El SDS se disolvió en facciones rivales, con luchas de poder y objetivos políticos diferentes. Parte del movimiento se integró a los recién fundados partidos DKP (Partido Comunista Alemán) y KPD/ML (Comunista de Alemania/Marxista‑Leninista).
Otro sector consideró la violencia como la única vía, dando origen a organizaciones terroristas como la Brigada Roja (RAF). Algunos activistas, como Joschka Fischer, más tarde fundaron los "Verdes" y llegaron a ocupar cargos en el gobierno federal.

Joschka Fischer, ex‑activista y futuro político.
Implicaciones políticas
Las protestas estudiantiles dejaron una huella profunda en la cultura política y la legislación de las décadas posteriores. Aunque muchas ideas de los "68" no se materializaron, impulsaron cambios significativos.
El movimiento contribuyó a la reforma del derecho penal, modificando la legislación sobre delitos sexuales y contra la seguridad pública. La legalización del aborto (derogación del § 218) y la reforma agraria, sin embargo, tardaron años en alcanzarse o nunca se concretaron.