Respuesta diplomática inmediata
Al enterarse de la invasión nazi a Polonia el 1 de septiembre de 1939, el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt adoptó una postura basada en la diplomacia y la legalidad internacional.
Neutralidad bajo los Neutrality Acts
Roosevelt recordó las disposiciones de los Neutrality Acts, leyes aprobadas por el Congreso para evitar que EE. UU. se involucrara en conflictos bélicos. Estas normas prohibían la venta de armas a crédito a naciones beligerantes y exigían la modalidad “cash‑and‑carry” para cualquier otro material militar adquirido por países extranjeros.
Condena pública del agresor
El 3 de septiembre, Roosevelt emitió una proclamación en la que pidió a los estadounidenses mantener una “imparcialidad absoluta”. Al mismo tiempo denunció la agresión alemana como una “invasión terrestre y aérea por grandes fuerzas armadas” y la describió como una “declaración abierta de fuerza no provocada”. Señaló que el acto de violencia del gobierno alemán violaba reiteradamente los compromisos asumidos por Alemania de no usar la fuerza para expandir su territorio.
Implicaciones posteriores
Si bien la posición inicial fue de estricta neutralidad, la condena moral y la presión internacional sentaron las bases para que, meses después, Estados Unidos apoyara a los Aliados mediante medidas como el programa Lend‑Lease.