Historia de Europa

En la Roma antigua, un cumplido podía costarte caro

Durante los periodos más convulsos de la historia, cuando parece que los pilares de la civilización se derrumban, las sociedades buscan volver a los valores tradicionales. Así lo intentó César Augusto al tomar el control de la República y promulgar leyes para restablecer la familia tradicional como institución básica de la nueva Roma y la moral como norma de sus ciudadanos.

Entre esas normas destacan la lex Julia de maritandis ordinibus, que obligaba a los ciudadanos varones entre 25 y 60 años a contraer matrimonio, y la lex Julia de adulteriis, que castigaba severamente el adulterio. En otros ámbitos no fue necesario crear leyes nuevas; simplemente se revivieron normas antiguas, como la lex de adempta pudicitia.

En la Roma antigua, un cumplido podía costarte caro

Esta ley, promulgada en el siglo II a.C., buscaba proteger el honor y la decencia de las mujeres casadas, viudas y vírgenes. Tocar a una mujer, dirigirle palabras groseras o incluso hacerle un simple cumplido que pudiera interpretarse como vulgar, conllevaba una multa cuya cuantía dependía del estatus social de la “víctima”.

Los donjuanes de la época aprendieron a proceder con mucho cuidado: debían evitar ofender, ser sutiles y, sobre todo, llevar una buena bolsa de monedas por si la frase no resultaba tan delicada o la mujer consideraba que el autor no era un “hombre” digno. Un detalle crucial era que las mujeres protegidas sólo podían salir acompañadas de un comes, es decir, un acompañante masculino —puede ser un familiar o incluso un esclavo. Si el pretendiente no llevaba a su comes, corría el riesgo de recibir la multa, pues se asumía que la mujer no estaba bajo la protección de la lex de adempta pudicitia.

Fuente: Inventions of the Ancients