La sociedad romana
La civilización romana, que comenzó a desarrollarse en la región del Lacio, en la península itálica, alrededor del 750 a.C., estaba estructurada en dos grupos principales: los patricios y los plebeyos. Estos dos estratos formaron la base de la sociedad romana.

Patricios
Los patricios constituían la élite de Roma y descendían de los antiguos clanes fundadores de la ciudad, de ahí el término "patricio", derivado de patres-familias. Durante la mayor parte de la historia romana, el gobierno estaba dominado por patricios, especialmente en cargos republicanos como el consulado y el Senado. Además, poseían extensas tierras agrícolas, fuente principal de su riqueza.
Plebeyos
Los plebeyos, o comunes, eran los ciudadanos que no provenían de los patres-familias y estaban excluidos de la vida política. La mayoría eran pequeños propietarios, comerciantes o artesanos. La falta de representación política generó tensiones y crisis sociales a lo largo de la República.
Clientes
Junto a patricios y plebeyos, existían los clientes, personas que recibían protección de un patricio a cambio de servicios y lealtad. Esta relación de patronazgo era fundamental para la cohesión social romana.
Esclavos
Los esclavos formaban parte del tejido social sin derechos: eran considerados bienes de sus dueños. La mayoría provenía de prisioneros de guerra extranjeros o de ciudadanos que, al no poder pagar sus deudas, se convertían en esclavos de sus acreedores.

Un patricio y sus esclavos en la antigua Roma
Proletariado
El proletariado romano estaba compuesto por personas cuya principal función era reproducir la población, de ahí el origen del término proletario. Sus hijos constituían la base del ejército. Es importante no confundir este concepto con el proletariado descrito por Karl Marx en el siglo XIX.
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