
Contexto histórico
En el año 533 d.C., el emperador Justiniano designó al general Belisario para reconquistar el norte de África, entonces controlado por los vándalos, un reino germánico que había saqueado Roma y amenazaba la estabilidad del Imperio.
Fuerzas en juego
Justiniano le concedió a Belisario un ejército modesto: 5.000 caballería y 10.000 infantería. Entre los jinetes había 1.000 húngaros y germanos, 1.500 bucelarios de élite bajo el mando de Juan Troglitis y el resto bajo su amigo de la infancia, Rúfino. La infantería estaba compuesta por escutados fuertemente armados y por arqueros, hondas y lanceros liderados por Juan de Dyracium.
El ambiente de incertidumbre
Antes de zarpar, la atmósfera en Constantinopla era de pesimismo. El prefecto de la ciudad temía que la expedición fuera un desastre comparable a la derrota bizantina frente a los vándalos bajo el emperador León I. El consejero cercano de Justiniano, Juan Cappadocio, respondió que sólo enviaría 15.000 hombres, mayormente de infantería, pese a que se estimaba que los vándalos contaban con más de 100.000 combatientes, incluidos sus súbditos moros.
Despliegue y primeros movimientos
Belisario zarpó en marzo de 533 y, el 24 de junio, desembarcó en la costa africana. El rey vándalo Gelimer no se encontraba en su capital; había dejado a su hermano Amata como gobernador. Al enterarse del desembarco bizantino, Gelimer se dirigió rápidamente a Cartago y ordenó a Amata que asegurara el estrecho de Decimos, a diez millas de la ciudad, antes del 3 de julio.
Mientras tanto, Belisario avanzó hacia Cartago, protegió su flanco izquierdo con 600 jinetes hunos y envió a Juan Troglitis con 300 bucelarios como avanzada a 4 km del cuerpo principal.
Batalla del estrecho de Decimos
El 3 de julio, el ejército bizantino se hallaba a unos 8 km del estrecho. En lugar de intentar cruzarlo de inmediato, Belisario mandó erigir un campamento fortificado para garantizar una posición segura.
Amata, sin suficientes tropas, sólo contaba con 100 caballeros y no había tomado posición defensiva. Ante la ausencia de refuerzos, Gelimer decidió marchar con 30.000 hombres (según historiadores modernos, alrededor de 9.000) hacia Decimos, mientras su sobrino Givamundos, con 2.000 jinetes, intentaba rodear a los bizantinos.
Los bucelarios de Troglitis, al percibir la escasa presencia vándala, atacaron a los 100 caballeros de Amata, matando a su líder y dispersando a sus tropas. La victoria impulsó una persecución frenética que obligó a miles de vándalos a huir hacia Cartago, donde fueron acorralados por los bucelarios.
Posteriormente, la caballería huno se enfrentó a los 2.000 jinetes de Givamundos, disparando una lluvia de flechas que desintegró la formación vándala. Los hunos, usando tácticas de “golpe‑retirada”, agotaron al enemigo, que acabó dispersándose.
El colapso del ejército vándalo
Gelimer, al percibir la derrota de su hermano y sobrino, intentó reforzar la zona con 500 caballeros germánicos, pero fueron superados por la superioridad numérica bizantina. Belisario dividió su caballería en dos cuerpos y lanzó un ataque decisivo que, junto con la arquería constante, provocó la desintegración total del ejército vándalo.
La batalla se prolongó hasta el anochecer; los vándalos, agotados y desmoralizados, huyeron dejando gran número de muertos. Los hunos, posicionados en la entrada occidental del estrecho, aniquilaron a los fugitivos que intentaban cruzar.
Resultado y consecuencias
Sin necesidad de emplear su infantería, Belisario, con apenas 5.000 caballeros, logró derrotar a una fuerza vándala que, según fuentes, podía superar los 40.000 combatientes. La victoria aisló a los vándalos de su capital, Cartago, y marcó el inicio de la reconquista bizantina del norte de África.
