Apolo fue uno de los dioses más venerados por los antiguos griegos y también formó parte de la religión romana bajo el nombre de Febo. Hijo de Zeus y Leto y hermano gemelo de Artemisa, es conocido como el dios del sol, la luz, la música, las artes, la poesía, la profecía y la medicina. Sus símbolos más representativos son el arco y la flecha, y la lira.
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¿Quién era Apolo?
En la tradición griega Apolo era uno de los dioses más tradicionales y venerados. En la antigua Roma su culto se mantuvo bajo el nombre de Febo. Además de ser el dios del sol, se le atribuían dominios como la luz, las artes, la canción, la poesía, la profecía y la medicina.
Apolo era reconocido como un dios atlético, de gran constitución física, y sobresalía en el manejo del arco y la flecha y en la interpretación de la lira. Por ello, el arco, la flecha y la lira se convirtieron en sus símbolos principales. Otros emblemas asociados son el trípode, el cuervo y la corona de laurel.
Una de las imágenes más populares lo muestra como el Sol con rayos que irradian a su alrededor; sin embargo, esta visión se consolidó sólo en el período helenístico. En la época homérica Apolo no se identificaba aún con el Sol, sino que se le consideraba el dios que enviaba plagas y causaba muertes repentinas. En la Ilíada, por ejemplo, envía flechas que provocan una epidemia entre los griegos.
Templos y culto
Como uno de los dioses más reverenciados, se erigieron numerosos templos en su honor, entre ellos los situados en las islas de Delos y Rodas. También se cree que existieron santuarios en Naxos y Corinto desde el siglo VI a.C. El templo más famoso es el de Delphi, construido alrededor del 650 a.C., donde los griegos creían que Apolo había derrotado a la serpiente Python.
¿Cuándo apareció Apolo?
Según la mitología griega, Apolo era hijo de Zeus y Leto, una diosa (o titánide, según la versión). Su nacimiento estuvo marcado por la persecución de Hera, la esposa de Zeus, quien prohibió a la Tierra (Gaia) permitir que Leto diera a luz.
Leto sufrió jornadas de parto sin poder encontrar un lugar donde asentarse. Finalmente, la diosa del parto Eileítia desobedeció a Hera y, con la ayuda de Poseidón, llevó a Leto a la isla flotante de Delos, que no estaba ligada a la tierra y por tanto escapó al castigo de Gaia. Tras nacer, Apolo fue alimentado con ambrosía y creció rápidamente hasta convertirse en un hombre adulto.
En venganza por el sufrimiento de su madre, Apolo mató a Python, una enorme serpiente enviada por Hera para acosar a Leto. La batalla tuvo lugar en el Monte Parnaso, donde Apolo abatió al monstruo con tres flechas.
Relaciones amorosas
La vida amorosa de Apolo está llena de relatos, muchos de ellos trágicos o no correspondidos. Uno de los más conocidos es su pasión por la ninfa Dafne. El dios fue provocado por Eros, quien le disparó una flecha de oro que le hizo enamorarse, mientras que a Dafne le alcanzó una flecha de plomo que la hizo rechazar cualquier amor.
Apolo persiguió a Dafne incansablemente, pero ella, harta de la persecución, pidió a su padre que la transformara. Así, fue convertida en un laurel; desde entonces, el laurel se convirtió en el árbol sagrado de Apolo, y el dios lo adoptó como su símbolo.