Historia de Europa

El naufragio de la invasión napoleónica a Inglaterra

Contexto

En 1803, el emperador francés Napoleón Bonaparte retomó el sueño de Felipe II de invadir Inglaterra por mar. El plan, que animó a la población francesa, terminó en desastre y confirmó la supremacía de la Marina Real sobre la francesa.

El naufragio de la invasión napoleónica a Inglaterra

Tensiones diplomáticas

El 18 de febrero de 1803 Napoleón se reunió con el embajador inglés, Lord Whitworth, para protestar por el incumplimiento del Tratado de Amiens (1802). Inglaterra no entregó Malta, como había acordado, y mantuvo su presencia estratégica en el Mediterráneo.

Por su parte, Gran Bretaña cuestionó la presencia francesa en el Piamonte y en Holanda, y, apoyada por Rusia y Prusia, buscaba romper la paz, acusando a Francia de violarla.

Preparativos de la invasión

En abril, Napoleón desfiló con unas 5.000 tropas por las calles de París para demostrar su poderío militar a Whitworth. El embajador respondió diciendo que Inglaterra no cedería Malta durante diez años y exigía la retirada francesa de Holanda.

El emperador, inconforme, movilizó cerca de 480.000 hombres a lo largo de la costa inglesa. Sin embargo, la marina francesa era mucho más débil: 47 buques frente a 189 de Gran Bretaña.

El intento y el naufragio

Desde Boulogne, puerto designado como base, Napoleón lanzó en 1803 la primera tentativa de cruzar el Canal de la Mancha. El mar se enfureció, una gran tormenta azotó la zona y varias embarcaciones de desembarco se hundieron, dejando a los soldados franceses a la deriva.

Consecuencias

Tras la derrota naval de 1805, que también involucró a la flota española, Napoleón abandonó la idea de invadir Inglaterra y centró sus esfuerzos en la conquista del continente europeo.

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