Historia de Europa

El tapiz del Apocalipsis: tesoro medieval del castillo de Angers

Durante mi reciente visita a la ciudad de Angers, quedé maravillado por el majestuoso castillo de los duques de Anjou y sus 17 imponentes torres de esquisto y piedra caliza. Pero lo que realmente cautivó mi atención fue el tapiz del Apocalipsis, una verdadera joya medieval que cuenta una historia llena de giros y sorpresas.

Una familia de mecenas

El siglo XIV, marcado por la Guerra de los Cien Años, fue también una época de gran expansión artística y cultural. El rey Juan II el Bueno transmitió a sus descendientes el gusto por el esplendor y las artes, característico de la dinastía Valois. Su hijo mayor, Carlos V, subió al trono en 1364 y dedicó su reinado –uno de los más fructíferos de la Edad Media– a restaurar el prestigio de Francia y poner fin a la primera fase del conflicto. Ese prestigio se expresó, entre otras cosas, a través del arte.

Carlos V, gran amante de los libros, fundó la primera biblioteca real en el Louvre y encargó a los mejores iluminadores de la época obras de gran calidad. Sus hermanos también fueron notables mecenas: Juan, duque de Berry, coleccionó libros de horas, mientras que Luis, duque de Anjou, se apasionó por la orfebrería y la tapicería.

El tapiz del Apocalipsis: tesoro medieval del castillo de Angers

Una "hermosa alfombra" para el duque de Anjou

Alrededor de 1375, Luis Ier de Anjou encargó a Nicolas Bataille, renombrado tapicero de la corte, una serie de tapices. Para diseñar los motivos, se recurrió a los cartones, bocetos preliminares, a cargo del pintor de la corte Jean de Brujas y su taller. Así nació el proyecto que los contemporáneos llamaban la “hermosa alfombra” del duque.

El tapiz del Apocalipsis: tesoro medieval del castillo de Angers

El tema elegido por Luis fue el del Apocalipsis, el último libro del Nuevo Testamento que relata las revelaciones de Jesús a Juan sobre el fin de los tiempos. Curiosamente, la palabra “Apocalipsis” proviene del griego y significa “desvelar” o “revelar”.

Jean de Brujas se inspiró en iluminaciones de la Biblioteca Real, prestadas por Carlos V, para crear los cartones que guiarían a los tejedores.

Una obra ceremonial

Los tejedores trabajaron en un telar de alta urdimbre, utilizando lana teñida con pigmentos naturales, para producir 84 paneles que, unidos, alcanzan más de 140 metros de largo y 6 metros de alto (aproximadamente 850 m²). La pieza se completó entre 1383 y 1389 y es el conjunto de tapices medievales más antiguo y extenso que se conserva en el mundo.

Debido a su enorme tamaño, el tapiz nunca estuvo pensado para cubrir paredes y aislar el frío; su objetivo era demostrar el estatus del duque de Anjou. Se trataba, pues, de una obra ceremonial, destinada a ser admirada en ambas caras.

El tapiz del Apocalipsis: tesoro medieval del castillo de Angers

La técnica empleada, conocida como “sin reverso”, garantiza que el tejido sea igualmente impecable por delante y por detrás, sin nudos visibles. Por eso, el tapiz se exhibía en ocasiones especiales, como el matrimonio de Luis II de Anjou con Yolanda de Aragón en 1400, cuando se mostró en la corte de la Arquidiócesis de Arles.

Entre galería de retratos y testimonio histórico

La calidad del tejido es sobresaliente: la riqueza de los decorados, la maestría para representar curvas y volúmenes, y la precisión de los rostros hacen del tapiz una de las primeras manifestaciones del arte del retrato. En él aparece una réplica exacta del retrato de Juan II el Bueno, padre de Carlos V, conservado en el Louvre.

El tapiz del Apocalipsis: tesoro medieval del castillo de Angers

Otro personaje destacado es el propio duque de Anjou, quien se representa como el gran lector que introduce la serie de paneles. Además, el tapiz funciona como un libro abierto del contexto político de la época, aludiendo a figuras como el rey de Inglaterra Eduardo III (representado con una rosa) o el Príncipe Negro (con casco y plumas blancas).

El tapiz del Apocalipsis: tesoro medieval del castillo de Angers

Un camino lleno de obstáculos

Tras la muerte de Luis II, el tapiz pasó a manos de su hijo René, conocido como Rey René, quien lo legó a la catedral de Angers. Durante el siglo XVIII, la obra cayó en el olvido: los paneles fueron reutilizados para cubrir naranjos en invierno, como forro de cortinas o mantas para caballos.

El tapiz del Apocalipsis: tesoro medieval del castillo de Angers

El resurgimiento del interés medieval surgió con la publicación de "Notre‑Dame de París" de Victor Hugo (1831). El canon Joubert descubrió el tapiz y, bajo su iniciativa, se emprendió una larga restauración. Aunque algunas partes se perdieron para siempre, aún se conservan alrededor de cien paneles, una hazaña impresionante.

En la década de 1950 se creó una galería dedicada al tapiz dentro del castillo de Angers. Hoy el público puede admirar la obra; la cara visible ha perdido parte de su brillo original, pero la cara oculta revela colores deslumbrantes, testimonio de la riqueza cromática medieval.

El tapiz del Apocalipsis: tesoro medieval del castillo de Angers

Aunque la pieza sigue siendo frágil –las variaciones de temperatura pueden dañarla irreversiblemente–, sigue siendo una joya del arte medieval que nos recuerda la fugacidad de todo lo material.