Historia de Europa

Guerra de Troya: los aqueos controlan el Egeo antes del asedio a Troya

Guerra de Troya: los aqueos controlan el Egeo antes del asedio a Troya

Contexto y origen del conflicto

Tras el rapto de Helena por París, los aqueos se movilizan contra Troya. Reúnen su flota y su ejército en Aulis, frente a Eubea, y zarpan hacia la ciudad de Príamo. El mito apenas menciona la flota, salvo el episodio de Filocetes.

El desembarco en Troas

Los aqueos llegan a las costas troyanas y, siguiendo la profecía que anunciaba que el primero en poner pie en Troas moriría, Protesilao es el primero en desembarcar y cae muerto a manos de los troyanos, que ya los esperaban desde sus puestos de vigilancia en las montañas circundantes.

Una guerra con motivaciones económicas

El rapto de Helena probablemente refleja una incursión naval troyana contra el sur de Grecia, inserta en una guerra ya en marcha o como pretexto de una piratería que encendió la ira aquea. Heródoto, en el libro VII, compara la campaña de Jerjes con una expansión troyana que pretendía controlar Tracia, Macedonia y gran parte del Egeo.

Los aqueos, cuya economía se encontraba asfixiada, reaccionaron a la expansión de sus enemigos. Las primeras batallas fueron, con toda seguridad, navales, pues ambas coaliciones disponían de poderosas flotas.

Batallas navales y dominio del Egeo

En la fase preparatoria, los troyanos intentaron bloquear a los aqueos en la península griega, mientras que estos buscaban romper el bloqueo y trasladar la guerra al territorio enemigo. Los micénicos lograron imponerse en los enfrentamientos marítimos y recuperaron el control operativo del Egeo, aunque no de los estrechos del Helesponto.

Abydos y Sestos, según fuentes antiguas, eran puertos de suministro troyano por donde llegaban refuerzos y recursos, especialmente contingentes aliados de Tracia.

La falta de resistencia troyana en alta mar

Aunque la literatura homérica menciona una poderosa armada troyana, en la práctica no intentaron interceptar la flota aquea fuera de sus costas, lo que sugiere que su flota había sido destruida antes del asedio.

Personajes como el arquitecto troyano Fereclo aparecen en la Ilíada como simples combatientes, y Héctor rememora los días en que los barcos troyanos cruzaban los mares con orgullo.

Consecuencias del asedio y saqueos

Héctor lamenta la prolongación del conflicto y la pérdida de riquezas: "Antes, bajo Príamo la ciudad era de oro y cobre; ahora muchos objetos se venden en Frigia y en la bella Maionia" (S 288‑292, mtf. K. Doukas).

Este discurso indica que los troyanos no pudieron detener la armada aquea, pues probablemente ya estaba aniquilada.

El papel de las islas del Egeo

En el Cántico de los Navíos no aparecen referencias a las Cicladas ni a otras islas del Egeo, salvo Creta y las Dodecanesas. Esto lleva a dos posibles conclusiones: o las islas se aliaron con los troyanos y fueron derrotadas por los aqueos, o estaban bajo control cretense o de otras potencias aqueas.

Campañas previas al desembarco en Troas

Los épicos cipriotas y la Ilíada describen campañas aqueas en Testrania (Misia) antes de la llegada a Troas, así como la captura de Lemnos, Tenedos e Imbros. En Tenedos, Filocetes fue mordido por una serpiente; en Lemnos, la base logística aquea fue abandonada.

Lesbos también cayó en manos aqueas antes del asalto a Troas, como evidencia la oferta de Agamenón a Aquiles de "siete hermosas cautivas lesbias" (I 128‑130).

Con el dominio naval restablecido, los aqueos contaron con tiempo suficiente para organizar la invasión a Troya, mientras que los troyanos, sin flota, sólo podían esperar.

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