Antecedentes
En 1979 Irak adquirió un reactor nuclear de Francia, lo que generó pánico en Oriente Medio. Durante la guerra Irán‑Irak, los iraníes intentaron destruirlo sin éxito; ahora le tocaría a Israel.
Francia accedió a suministrar a Irak 72 kg de uranio enriquecido. El 6 de abril de 1979 agentes israelíes sabotearon el reactor mientras estaba a punto de embarcarse en un buque con destino a Irak. Más tarde, el 14 de junio de 1980, el Mossad asesinó al científico nuclear egipcio encargado del programa iraquí.
Entrega del uranio
En julio de 1980 llegaron los primeros 12,5 kg de los 72 acordados. Aunque el reactor, llamado Osirak, debía servir solo para generar electricidad, las informaciones indicaban que Irak planeaba producir plutonio para armas nucleares. Israel decidió destruirlo para eliminar cualquier amenaza.
Planificación del ataque
La operación, con el nombre en clave “Ópera” (también conocida como Operación Babilonia), cubría una distancia de 1.600 km. Para alcanzar el objetivo, los aviones israelíes tuvieron que sobrevolar espacio aéreo jordano o saudí; finalmente cruzaron ambos.
Se eligieron cazas F‑16A como instrumentos de ataque y F‑15A como cobertura. El plan preveía ocho F‑16 cargados con dos misiles AIM‑9 para defensa, dos bombas Mk‑84 de 2 000 lb y tres tanques externos de combustible. Seis F‑15 llevaban ocho misiles aire‑aire para proteger a los F‑16.
El Mossad informó al entonces primer ministro Menachem Begin que el reactor estaría operativo en junio de 1981, por lo que el golpe debía ejecutarse pronto. Curiosamente, la operación se basó en fotografías aéreas de las instalaciones iraquíes proporcionadas por Irán.
Ejecución
Los aviones despegaron la tarde del 7 de junio de 1981. Los F‑16, cargados, tuvieron dificultades para alzarse, pero los pilotos experimentados lograron el despegue. Volaron a una altitud mínima de apenas 30 m y entraron en el espacio aéreo saudí desde el Mar Rojo.
Algunas fuentes afirman que los saudíes fueron engañados con la alegación de que los aviones eran jordanos; otras sostienen que cruzaron el desierto saudí sin ser detectados. Se dice que el rey Hussein de Jordania los avistó desde su yate, alertó a Irak, pero el mensaje no tuvo efecto.
Bombardeo de precisión
Al acercarse a 20 km del objetivo, los F‑16 ascendieron a 2 000 m y los F‑15 a 6 000 m para cubrirlos. Los F‑16 realizaron una inmersión de 35 ° y, a unos 1 000 m de altura, soltaron sus bombas en pares. La reacción iraquí fue mínima, en parte porque los operadores antiaéreos estaban en su pausa de almuerzo.
Todas las bombas impactaron el reactor y lo destruyeron. El ataque completo duró apenas dos minutos. Tras la explosión, los cazas israelíes regresaron a su país, sobrevolando Jordania sin mayores incidentes. La comunidad internacional emitió protestas y resoluciones en la ONU, pero Israel había eliminado la amenaza nuclear iraquí.