
Contexto
La conquista otomana de la Asia Menor bizantina no se debió a una única batalla cataclísmica, como suele imaginarse. A comienzos del siglo XIV el Imperio Bizantino contaba con fuerzas militares muy limitadas, y los otomanos, entonces una pequeña tribu nómada, tampoco disponían de un ejército significativo. Sin embargo, la ineficacia bizantina y la astucia turca les permitió pasar de ser una entidad marginal a una potencia mundial.
Los primeros años del sultanato de Osman
En 1282 Osman I asumió el liderazgo de los otomanos. Durante las dos décadas siguientes sus caballerías ligeras, conocidas como akıncıs, asolaron sin piedad los territorios bizantinos. Cuando Bizancio respondió con las campañas de los generales Filántropinos y Terchaniotis, los turcos fueron derrotados una y otra vez, pero ambos comandantes desaparecieron por motivos políticos, dejando a la región sin defensa organizada.
La estrategia turca: despojar sin asediar
Los otomanos no lograron tomar las ciudades fortificadas griegas, pero quemaron aldeas, arrasaron campos y destruyeron todo lo que no estuviera protegido por murallas. Los habitantes de las ciudades, junto con los refugiados de los pueblos, se vieron sumidos en la hambruna.
De este modo, Nicaea, Nicomedia y Bursa quedaron “asediadas” por la falta de recursos y la presión constante de los incursiones turcas.
La campaña de Michael I en 1302
En la primavera de 1302 el co‑emperador Miguel I, hijo de Andrónico II, lanzó una expedición en Asia Menor al frente de un numeroso ejército de mercenarios y campesinos. Los otomanos, lejos de temerle, lo rodearon en Magnesia; sus tropas se dispersaron, los mercenarios volvieron a Tracia y los campesinos regresaron a sus hogares.
Humillado, Miguel regresó a Constantinopla en barco. Ante esta situación, Andrónico ordenó al Gran Etiarca (jefe de la guardia) Jorge Mouzalon que cruzara a Asia Menor para socorrer a Nicomedia sitiada. Mouzalon contaba con apenas 2 000 hombres: 1 000 bizantinos y 1 000 mercenarios alanos.
El enfrentamiento en la llanura de Vafeos
Los alanos, que habían evitado enfrentarse a los turcos durante la campaña de Miguel, fueron obligados a acompañar a Mouzalon por falta de otras tropas. El ejército bizantino avanzó hacia Nicomedia, pero en la llanura de Vafeos, cerca de la ciudad, se encontró con una fuerza turca de 5 000 combatientes (otomanos y aliados).
El 27 de julio de 1302, los turcos, superando en número a los bizantinos 5 a 1, lanzaron un ataque fulminante. Los bizantinos lucharon valientemente, pero los alanos no se involucraron. La derrota obligó a las fuerzas bizantinas a retirarse precipitadamente hacia la fortaleza de Nicomedia.
Consecuencias
La derrota de 1302 marcó un punto de inflexión: los otomanos consolidaron su control sobre la mayor parte de Asia Menor y, con el tiempo, cruzarían al continente europeo, mientras que el Imperio Bizantino se encontraba cada vez más reducido y desprovisto de recursos para defender sus territorios.
