Historia de Europa

El inesperado colapso de Yugoslavia en 1941 sorprende a Grecia

El inesperado colapso de Yugoslavia en 1941 sorprende a Grecia

Contexto y misión del coronel Pentzopoulos

El 7 de abril de 1941, el coronel Thomas Pentzopoulos, enviado del Estado Mayor griego, se presentó en el monasterio de la entonces Yugoslavia. Su objetivo era aclarar la situación del frente y establecer contacto con el Estado Mayor yugoslavo, pues la información que llegaba a Atenas era confusa y contradictoria.

Según el cuartel general griego, las fuerzas alemanas habían roto las defensas yugoslavas, sobre todo al norte de los fuertes. En contraste, el servicio de inteligencia británico y el agregado militar yugoslavo en Atenas aseguraban que no había ocurrido nada similar y que, incluso, las tropas yugoslavas avanzaban sobre territorio búlgaro.

Informe del coronel en el terreno

Al llegar al monasterio, Pentzopoulos se encontró con imágenes de desintegración. En Velessa se reunió con el comandante de la división "Bregalnitsa", que ya había sido desmantelada. Decidió dirigirse a Skopie por su cuenta, pero la ciudad ya estaba ocupada por los alemanes.

El coronel transmitió su informe al Estado Mayor griego, pero la respuesta tardó demasiado. El rápido colapso del ejército yugoslavo tomó por sorpresa tanto a los líderes griegos como a los yugoslavos.

Reacciones del Estado Mayor griego

Ante la información, el Estado Mayor ordenó modificar la disposición de las fuerzas greco‑británicas en Macedonia Central para crear un frente al norte. Además, se intentó cubrir el corredor de Florina, de donde los alemanes podrían flanquear a las tropas griegas en el Epiro del Norte. Estas medidas resultaron ser insuficientes y llegaron con retraso.

Desde el primer informe del coronel, el 7 de abril, deberían haberse tomado decisiones para preparar la retirada de las fuerzas griegas del Epiro del Norte o, al menos, para reforzar la División del Ejército de Macedonia Occidental (WAM) con la División de Caballería (MI) y así proteger el flanco derecho.

Misión del mayor Theodosios Papathanasiadis

El 9 de abril, el Estado Mayor envió al mayor Theodosios Papathanasiadis a Yugoslavia. Tras un accidente, llegó a Montenegro la noche del 10 de abril y, al día siguiente, a Sarajevo. El 13 de abril logró reunirse con el Estado Mayor yugoslavo y transmitir la petición griega de lanzar una ofensiva contra los italianos en Albania.

Esa solicitud resultó irrealizable, ya que el ejército yugoslavo estaba prácticamente desintegrado. Papathanasiadis regresó a Atenas el 14 de abril, cuando los alemanes ya habían atacado a las fuerzas greco‑británicas el 10 de abril y la orden de retirada del Epiro del Norte sólo se emitió el 12 de abril.

Consecuencias y lecciones

El TSDM había solicitado el 8 de abril la aprobación de la maniobra de retirada que ya había planeado, pero la decisión se retrasó. Tras la destrucción del Departamento del Ejército de Macedonia Central y la retirada británica, las fuerzas griegas no pudieron escapar.

Lo ideal habría sido concentrar a los ejércitos griego y británico en una sola línea defensiva (Beles‑Nestos y Vermio‑Olimpo) y abandonar temporalmente Macedonia Oriental y Tracia, trasladando las unidades fuera de los fuertes a una posición que también protegiera al Epiro del Norte.

Sin embargo, Atenas esperó la posición de Belgrado y, tras el cambio de régimen en Yugoslavia, esperó que los yugoslavos resistieran más tiempo contra los alemanes y sus aliados.

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