Batalla de Stalingrado (julio 1942 – febrero 1943)
Operación Urano
El 19 de noviembre de 1942 el Ejército Rojo lanzó la «Operación Urano». Las 1ª y 2ª Armadas de la Guardia soviéticas rompieron las defensas rumanas del Tercer Ejército del general Petre Dumitrescu al norte de Stalingrado, mientras el Frente Suroeste (general Nikolay Vatutin) hacía lo mismo contra el Cuarto Ejército rumano al sur. El objetivo era atravesar los débiles ejércitos rumanos y rodear a la Sexta División alemana.
Sexta División alemana rodeada
El 23 de noviembre, los dos brazos de la contraofensiva soviética se encontraron en Kalach‑on‑Don, al oeste de Stalingrado, encerrando a la Sexta División alemana y a los restos de los ejércitos rumanos III y IV, unos 300 000 hombres en total, incluidos más de 10 000 soldados no alemanes (rumanos e italianos).
Orden de Hitler: «Festung Stalingrad»
Aunque estaban rodeados, Adolf Hitler ordenó al comandante Friedrich Paulus que mantuviera la posición y formara un perímetro defensivo alrededor de la ciudad, declarándola una «Festung» (fortaleza) sin posibilidad de retirada. Hitler confiaba en que la Luftwaffe podría abastecer a las tropas hasta que una fuerza de socorro rompiera el cerco.
El intento de abastecimiento aéreo
La Luftwaffe organizó un gran aerotransporte, pero los continuos ataques de la Fuerza Aérea soviética y el mal tiempo impidieron que llegara la cantidad necesaria de suministros. Sólo alrededor de la mitad de lo lanzado por aire alcanzó a la Sexta División.
Ofensiva invernal soviética
Durante noviembre y diciembre de 1942 los soviéticos realizaron varios intentos de dividir el bolsillo alemán y de tomar la ciudad. Aunque los defensores alemanes repeleron los asaltos, la presión extendió aún más sus ya escasas líneas de suministro.
Operación Tormenta de Invierno
En diciembre, el Grupo de Ejércitos Don, bajo el mando del mariscal de campo Erich von Manstein, intentó un relevo a la Sexta División, bajo el nombre de «Operación Tormenta de Invierno». La ofensiva avanzó al principio, pero la férrea resistencia soviética, la falta de aprovisionamiento y el crudo invierno ruso provocaron su fracaso.
Rendición de la Sexta División
A principios de 1943 la situación se volvió insostenible: los soldados morían de hambre y no había posibilidades de romper el cerco. Hitler siguió prohibiendo cualquier intento de escape. Finalmente, el 2 de febrero de 1943, el general Paulus capituló y entregó las fuerzas alemanas restantes a los soviéticos.
La derrota en Stalingrado marcó un punto de inflexión en la guerra. No sólo supuso una enorme pérdida de hombres y material para Alemania, sino que también derrumbó el mito de la invencibilidad alemana y elevó la moral de los Aliados. El impulso estratégico pasó a manos del Ejército Rojo.