Respuesta
En Bergen‑Belsen sí había personas que no eran judías. El campo acoge a una gran diversidad de prisioneros: opositores políticos, prisioneros de guerra aliados, miembros de minorías étnicas y religiosas como los romaníes (gitanos) y los testigos de Jehová, así como a homosexuales y a otros grupos perseguidos por el régimen nazi.
Estas víctimas fueron internadas por motivos distintos al antisemitismo, pero compartieron las mismas condiciones de hambre, enfermedad y brutalidad que sufrían los judíos en el mismo recinto.