La guillotina, principal método de ejecución
Durante la Revolución Francesa, el método de castigo más utilizado fue la guillotina, un dispositivo diseñado para ejecutar a los condenados mediante una decapitación rápida y precisa.
Inventada por el médico y político Joseph‑Ignace Guillotin, la guillotina se empleó por primera vez en público el 25 de abril de 1792, cuando se ejecutó al bandolero Nicolas Jacques Pelletier.
Rápidamente se convirtió en el método preferido de la época y se utilizó para ejecutar a miles de personas, entre ellas al rey Luis XVI, a la reina María Antonieta y al propio Maximilien Robespierre.
Su uso no se limitó a juicios políticos; también se aplicó a crímenes comunes como homicidio, robo y hurto.
La guillotina siguió en funcionamiento hasta la caída de Robespierre el 28 de julio de 1794, tras lo cual su empleo fue reducido progresivamente, aunque siguió utilizándose esporádicamente hasta su abolición definitiva en 1981.
Fin de la guillotina
Tras la Revolución, el dispositivo permaneció como símbolo de la época, pero su uso quedó relegado hasta su desaparición legal en el siglo XX.