La mostaza no tiene una fecha exacta de invención. Su uso se remonta a civilizaciones antiguas, como Egipto y Roma, donde las semillas de mostaza se empleaban tanto en la cocina como con fines medicinales.
Con el paso de los siglos la receta se fue perfeccionando, pero nunca se puede atribuir a un año o a una sola cultura la creación de este popular condimento.