La Comisión de Comercio Interestatal (ICC) no logró cumplir eficazmente sus objetivos regulatorios por una serie de limitaciones estructurales y contextuales.
1. Falta de poder de ejecución
La ICC solo podía investigar denuncias, emitir órdenes de cese y aplicar multas, pero no tenía autoridad para obligar directamente a las compañías ferroviarias a cumplir sus normas. Esta carencia de fuerza ejecutiva dificultó la garantía de cumplimiento.
2. Influencia política
Grandes compañías ferroviarias y otras industrias reguladas ejercían presión sobre los legisladores, buscando debilitar la autoridad de la ICC y evitar regulaciones que pudieran afectar sus intereses.
3. Complejidad del sector ferroviario
El entramado de numerosas empresas y rutas interconectadas hacía complejo regular tarifas y asegurar una competencia justa entre los ferrocarriles.
4. Desafíos judiciales
Las decisiones de la ICC eran frecuentemente impugnadas en los tribunales por las empresas reguladas, lo que provocaba retrasos o revocaciones de sus normas.
5. Cambios en el panorama económico
Durante la vida de la ICC surgieron nuevos modos de transporte, como automóviles y aerolíneas, y la comisión tuvo dificultades para adaptar sus regulaciones a estas nuevas realidades.
6. Falta de conciencia pública
El público en general desconocía las funciones y metas de la ICC, lo que limitó el apoyo político necesario para una aplicación efectiva de sus medidas.
En conjunto, estos factores limitaron la capacidad de la ICC para regular el sector ferroviario y fomentar la competencia, lo que eventualmente condujo a su sustitución por marcos regulatorios más modernos y eficientes.