Los británicos adoptaron diversas medidas para intentar detener la escalada de rebeliones en sus colonias. A continuación se describen los principales avances y ajustes, así como su impacto.
1. Políticas conciliadoras
En ocasiones el gobierno británico buscó calmar los ánimos mediante reformas que atendían quejas coloniales. Tras la Revolución americana, por ejemplo, aprobó la Ley de Quebec (1774) que garantizaba derechos religiosos y legales a los católicos franceses en Canadá, y la Ley Declaratoria (1766) que reafirmaba la autoridad del Parlamento pero reconocía ciertos derechos coloniales.
2. Reformas económicas
Para aliviar tensiones fiscales, se modificaron normas comerciales y tributarias. La derogación del Stamp Act en 1766 y de los Townshend Acts en 1770 pretendieron reducir el descontento por impuestos sin representación.
3. Representación colonial
Ante la demanda de mayor participación, se crearon asambleas coloniales donde los representantes podían expresar sus preocupaciones. Sin embargo, estas instituciones tenían poderes limitados y seguían subordinadas al Parlamento británico.
4. Uso de la fuerza militar
Cuando la diplomacia fracasó, se recurrió a la violencia para sofocar rebeliones, como la intervención de tropas durante la Revolución americana o la represión de levantamientos en Irlanda.
5. Cooptación y asimilación cultural
Británicos intentaron ganar la lealtad de élites locales ofreciendo cargos de autoridad o incorporándolas a normas y costumbres británicas.
6. Tácticas de divide y vencerás
Se explotaron rivalidades internas de las sociedades colonizadas para debilitar los movimientos de resistencia y evitar la unión contra el dominio británico.
7. Reformas administrativas
Se introdujeron cambios para mejorar la gestión colonial, como la creación del Servicio Civil de la India, que buscaba profesionalizar la administración en la India británica.
8. Explotación económica
Aunque algunas reformas pretendían atender quejas, el imperio también mantuvo una política de extracción de recursos, monopolios comerciales y control sobre las economías locales.
En conjunto, estas medidas tuvieron efectos variables; en muchos casos, más que calmar, intensificaron el descontento y favorecieron el surgimiento de movimientos independentistas.